Editorial 62
- Cuerpo Editorial

- 19 jul 2015
- 2 Min. de lectura

La paz y gracia de nuestro Señor Jesucristo en vuestro espíritu.
La hermandad en Cristo se enfría en el interior de las organizaciones y denominaciones, el amor fraternal no es el saludo ocasional o el beso en la mejilla en los momentos de reunión en las congregaciones, o quizás la clásica mirada de fugaz de aprobación por el lugar donde estas. La fraternidad en Jesucristo es un mandato divino que se debe practicar en todos los momentos de nuestra vida, es testimonial y ordenanza para los que se precien ser de la iglesia de Cristo.
El amor fraternal debe ser un estilo y forma de vida en tener comunión con aquel que dio su vida por nosotros, la unidad no es casualidad, ni debe ser un hecho fortuito o temporal, la unión de los hermanos debe estar sustentada por tener el mismo espíritu de Dios en nuestras vidas. Es esencia divina en nuestro interior que nos debe mover a tener comunión santa y espiritual en cualquier índole social, problema o ataque.
Los hermanos en la carne aun cuando procedemos de la misma carne y hueso, debido a una incompatibilidad de caracteres y personalidades se tienden siempre a estar en desacuerdo en compartir los mismos anhelos o deseos, es raro encontrar hermanos que se frecuenten y unan en los mismos objetivos, y si los hubiera son diferentes procedimientos, momentos y razonamientos que se esgrimen para llegar a los mismos objetivos y metas trazadas.
En los hermanos en Cristo no debemos poner nuestra vista en lo visible de los hermanos sino en la luz que proyecta Jesucristo en sus vidas, nuestro amor debe ser sincero y prodigarlo en el gozo y el dolor, en la fe y en la falta de esta, el amor no dejará de ser, es la esencia de los hijos de Dios. La verdad se sustenta en el amor, es el vehículo a la unidad y el vínculo de la fraternidad.
El amor te distingue, el amar te fortalece, el Señor Jesús te ama porque te prodigas en el amor espiritual y al dejar los deseos de tu alma y tus instintos carnales, el linaje de Dios te envuelve en la transformación y renuevo de tu vida hacia Jesucristo. Es una oportunidad la lectura de este editorial para probar si estas en el amor fraternal con los que invocan el nombre del Señor Jesús.
El Señor Jesucristo ama a su iglesia y la perdona de sus debilidades, mas no de sus desviaciones. Estimado hermano ama a tu hermano que profesa la fe en Jesucristo es el sello distintivo de que eres de la eternidad y es la garantía de tu crecimiento espiritual. Amén.

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