El pan de vida
- Cuerpo Editorial

- 11 oct 2015
- 4 Min. de lectura

Jesucristo es el pan de vida, así lo ha decretado por el Padre, quien ha elaborado un proceso de salvación para el hombre que lo presente perfecto ante sus ojos. Los judíos probaron lo mejor del trigo y del mana que cayó del cielo que caía del cielo y ese alimento no perduró sino que era necesario comerlo todos los días.
La ley y la palabra de Dios no pudo ser recibida por el clero judío y su transmisión al pueblo se llenó de tradiciones, costumbres erróneas, fallas humanas y desvío de la palabra. Adulteraron la voluntad de Dios y se perdieron en su desvarío, Dios siempre quiso que el pueblo judío volteara sus ojos hacia Él, pero ellos habían posado sus ojos en las cosas de abajo y dejaron de ver lo arriba, lo de altura, lo invisible, lo espiritual.
El Padre cumpliría su palabra profética y preparó la venida de su Hijo Jesucristo, sabía que el hombre no se sostendría si Él no lo hiciera perfecto y lo hizo al dar a su Hijo Jesucristo las palabras de verdad que requiere todo hombre para ser salvo, al hombre de nuestra época le destinó concederle el mejor mensaje enviado a los hombres de todos los tiempos, la salvación consiste en declarar y creer que Jesucristo es el Hijo de Dios entregándole al hombre como un alimento sólido que ha sido preparado y no requiere de ninguna aportación o ayuda humana, esto es, rellenarlo, cocinarlo, o elaborarlo, el pan de vida está listo para degustarse.
El sacrificio de la cruz y la sangre derramada en su muerte hicieron posible la simplificación de salvarte con creerlo y confesarlo. El pan de vida es tu alimento a tu destino a la vida eterna con él y con el Padre.
Si lo has creído gózate, porque esto no es porque has leído en este blog sino porque ya habías preparado de antemano desde antes de la fundación del mundo y Dios en su amor te enseñó esta verdad, las tinieblas que cubren al mundo y los desvíos de satanás en tu carne te estorban para deleitarte en este conocimiento.
Por favor (lee el blog la Santa Cena) y transcribiré íntegramente el capítulo de Juan 6:25-59
25 y hallándole al otro lado del mar, le dijeron: Rabí, ¿cuándo llegaste acá? 26 respondió Jesús y les dijo: de cierto, de cierto os digo que me buscáis, no porque habéis visto las señales, sino porque comisteis el pan y os saciasteis. 27 trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del Hombre os dará; porque a éste señaló Dios el Padre. 28 entonces le dijeron: ¿qué debemos hacer para poner en práctica las obras de Dios? 29 respondió Jesús y les dijo: esta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado. 30 le dijeron entonces: ¿qué señal, pues, haces tú, para que veamos, y te creamos? ¿Qué obra haces? 31 nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: pan del cielo les dio a comer. 32 y Jesús les dijo: de cierto, de cierto os digo: no os dio Moisés el pan del cielo, mas mi Padre os da el verdadero pan del cielo. 33 porque el pan de Dios es aquel que descendió del cielo y da vida al mundo. 34 le dijeron: Señor, danos siempre este pan. 35 Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás. 36 más os he dicho, que aunque me habéis visto, no creéis. 37 todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera. 38 porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió. 39 y esta es la voluntad del Padre, el que me envió: que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero. 40 y esta es la voluntad del que me ha enviado: que todo aquél que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero. 41 murmuraban entonces de él los judíos, porque había dicho: Yo soy el pan que descendió del cielo. 42 y decían: ¿no es éste Jesús, el hijo de José, cuyo padre y madre nosotros conocemos? ¿Cómo, pues, dice éste: del cielo he descendido? 43 Jesús respondió y les dijo: no murmuréis entre vosotros. 44 ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero. 45 escrito está en los profetas: y serán todos enseñados por Dios. Así que, todo aquel que oyó al Padre, y aprendió de él, viene a mí. 46 no que alguno haya visto al Padre, sino aquel que vino de Dios; éste ha visto al Padre. 47 de cierto, de cierto os digo: el que cree en mí, tiene vida eterna. 48 Yo soy el pan de vida. 49 Vuestros padres comieron el maná en el desierto, y murieron. 50 Este es el pan que desciende del cielo, para que el que de él come, no muera. 51 Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo. 52 Entonces los judíos contendían entre sí, diciendo: ¿cómo puede éste darnos a comer su carne? 53 Jesús les dijo: de cierto, de cierto os digo: si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. 54 el que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero. 55 porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. 56 el que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él. 57 como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí. 58 este es el pan que descendió del cielo; no como vuestros padres comieron el maná, y murieron; el que come de este pan, vivirá eternamente. 59 estas cosas dijo en la sinagoga, enseñando en Capernaum. Amén.

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