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Mandamientos de Jesucristo (1)

  • Foto del escritor: Cuerpo Editorial
    Cuerpo Editorial
  • 25 oct 2015
  • 6 Min. de lectura

​Bienvenidos hermanos a estos temas importantes que espero sea muy tomados en cuenta en el modo de vivirlos en esta vida, toda enseñanza trae como consecuencia el aprendizaje que nos ayudará a mantener un conocimiento más para fortalecernos y cuidarnos en nuestra vida espiritual.


Debemos basar todo lo que queramos construir o afirmar sobre algo firme que sostenga una estructura con el fin de que la mantengamos en la altura a la vista de todos. Así es como el Señor Jesús, a través de su palabra, nos deja un legado de amor para que estemos sustentados en su verdad. Y no hay otra verdad para Dios, no hay otra forma de cambiar la verdad, existe cuanto es y no se cambia, la verdad de la palabra de Jesucristo es por cuanto la ha dicho y él dijo porque es un mandato del que creó todas las cosas y de las que existen por cuanto ha sido la creación, los mandamientos de Jesucristo son la expresión más pura de cuanto algún hombre ha dicho, en cuanto se refiere a un mandato supremo que provenga de Dios.


Dios dejó de hablar en forma audible, solo transmite su Voluntad y su sabiduría por el Espíritu Santo, su Hijo fue el último portavoz de la sabiduría de Dios en forma humana, en los demás hijos es el Espíritu Santo el que habla por ellos, en el Señor Jesús es el espíritu de la eternidad el que habla y él lo cumple es el misterio de su engendramiento, de ahí que en repetidas ocasiones hace ver su linaje y su dinastía celestial, en edad y posición con Dios.


El Señor Jesús dejó a sus discípulos y les otorga una prerrogativa que es transmitida a su vez a otros que le han de servir en la propagación de las buenas noticias para la humanidad y llega a nuestros tiempos, en nuestro idioma y por el mismo Espíritu. Esta prerrogativa consiste en obedecer las palabras del Señor Jesucristo y considerar los mandamientos y ordenamientos para llevar una vida de fortaleza y amor.


El amor es la clave y en su iglesia el amor es el elemento más distintivo para con todos los hombres, la iglesia es un baluarte y una columna de verdad. La iglesia no es material, es espiritual. Todos aquellos que quisieron verla como una edificación material, se desviaron e hicieron a satanás participe de sus obras. Jesucristo nos enseña que cada uno de nosotros somos la casa de Dios, columna y baluarte de la verdad y en santificación con el mundo nos denomina templos del Espíritu Santo. En ningún momento quiere que sus analogías tengan el sentido físico, sino solo en lo espiritual.


Todo aquel que crea que la construcción de un edificio agrada a Dios y que lo llame iglesia o templo de Dios es un perverso y desventurado engañado por el diablo, el Padre no vive en templos hechos por mano de hombre, sus hijos sabemos que somos espíritu y en el Espíritu es que lo agradamos en las enseñanzas de Jesucristo.


De ahí que debemos enfrentarnos con un dilema ¿Por qué habla en su primer mandamiento con el término hermano? Esta definición no era propia de los judíos, se refería a los hermanos en Cristo que debemos de congregarnos en su iglesia. Jesucristo nos enseña un amor conocido por el género humano, desde sus inicios la hermandad (hijos de un mismo padre y madre) y al cual enemigo de Dios trató de destruir con la muerte de Abel por Caín, el propósito de destruir el amor entre los hermanos lo hizo el diablo, ese ser que con muchas acciones de él, te guía a conocimientos ajenos de Dios.


Jesucristo sabe que una esencia del amor que Dios tiene para los hombres es el amor fraternal, y ese amor lo implanta en su iglesia y lo hace partícipe como un mandamiento fundamental de conocer si es que somos de su esencia espiritual y divina. Se manifiesta con autoridad en Mateo 5:22 Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego.


Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; el Señor Jesucristo dice; lo que el Padre le mandó decir; constituye un mensaje de vida eterna su palabra, no es a ver si se puede cumplir, este es un mandamiento que suple lo anterior “no matarás” así, ahora es la nueva justicia que debemos vivir, vamos más allá de lo terrenal y se produce la vida espiritual.


Hay momentos de ira entre los hermanos, como carnales somos débiles estamos en la naturaleza del hombre: hay desacuerdos, incompatibilidades, envidias, sin embargo el linaje es nuestro Padre y su amor está en nosotros, por grave que sea la falta de un hermano a otro, no es motivo de enfadarnos o enojarnos, porque tenemos a un Padre espiritual que es el Dios de amor, un Señor Jesucristo que nos enseña su dolor y sufrimiento por los pecados de todo el mundo, un Espíritu Santo que nos otorga y dispensa de su fruto ¿cómo justificar un enojo contra un hermano en Cristo?. No hay excusa, no eres fuerte en Cristo y has caído en una trampa, el perdón de una falta de un hermano, en automático y liberar el amor de sufrir y soportar un agravio. El Señor todo lo ve y es justo para perdonar.


¿Cuántas veces debo perdonar a mi hermano? Setenta veces siete, no hay medida en el amor y el perdón. Si te enojas con tu hermano eres culpable de juicio, la iglesia tomará en cuenta ese desorden y orillará a tener un juicio contra el agresor. ¡Cuidado! Con el Señor Jesucristo no se juega, imagínense los grandes pleitos que tienen las organizaciones humanas que dicen ser de Jesucristo, peleándose entre ellos mismos. Vuélvanse a la palabra del Señor Jesucristo.


y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio; la siguiente fase de la reprobación de la condición fraternal, es ya un caso desesperante en la desobediencia al mandato de Cristo, no puedes decir un adjetivo a tu hermano, te conviertes en reo de ir a un concilio a evidenciar tu falta, esto es grave, porque la falta de humildad evidencia tu orgullo y te expones a evidenciar que andas en tu carne y tu YO ha sido cauterizado, así no puede obrar el Espíritu Santo, esta fase de error es de grandes consecuencias y ciertamente saldrás perdiendo, pon tu lengua a prueba y no insultes a un hermano, tenlo como superior y que no te tengan por gentil y publicano.


Y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego.

La palabra fatuo tiene dos significados: engreído y falto de entendimiento o razonamiento. Los hijos de Dios por la fe en Jesucristo no debemos llegar a este extremo; es terrible condición y es de las cosas que le podemos solicitar al Padre que nos guarde de ese mal, no podemos orar al Padre sin haber sanado los enojos con los hermanos antes. Dios lo ve todo y sabe la condición de cada uno, la condición es en cualquiera de las definiciones; el infierno se cierne sobre tu vida, es cierto que Jesucristo pagó por tus pecados, pero esta desobediencia está en el primer mandamiento de Jesucristo y al desobedecerlo te lleva a perderlo todo, por no tener fe en su palabra, has dejado la ley “no mataras” pero en el Espíritu estás muerto espiritual al decir fatuo a tu hermano.


Aquí no es evidenciar tu categoría de debilidad y falta de testimonio, en esta fase es de muerte espiritual y con consecuencias graves, olvídate de los enojos de los religiosos, de los hermanos fraternales del mundo, de los países en guerra ellos están muertos, el que está en esta condición está a punto de sufrir una gran pérdida espiritual y se pone a irse hasta lo último de la fila en la salvación. El amor fraternal es puro y sincero, las ovejas oyen su voz, la naturaleza de los hijos de Dios no varía, no cambia, cumplir la justicia de Jesucristo va más allá de nuestras fuerzas, solo el Espíritu Santo nos podrá ayudar a mantenernos.


La palabra de Jesucristo contiene verdades espirituales que dan vida para la eternidad.


Ahora leamos estas condiciones que requieren en caso de que se caiga en los anteriores errores o desobediencias:


Mateo 5:23 23 Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, 24 deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda. 25 Ponte de acuerdo con tu adversario pronto, entre tanto que estás con él en el camino, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al alguacil, y seas echado en la cárcel. 26 De cierto te digo que no saldrás de allí, hasta que pagues el último cuadrante.


Jesucristo es el mismo ayer hoy y siempre. Amén.

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