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Mandamientos de Jesucristo (4)

  • Foto del escritor: Cuerpo Editorial
    Cuerpo Editorial
  • 28 oct 2015
  • 3 Min. de lectura

Jesús y los juramentos

​El hombre al inicio de la humanidad utilizaba los juramentos para ser creíble y lleno de veracidad sus dichos o promesas, el hombre inicia así en su devenir en el mundo. El conocedor de Dios, juraba ante Dios y le hacía votos por una petición o rogativa de un asunto y utilizaba la acción de jurar o hacer alguna cosa o dejarla de hacer, según sea el caso, era una costumbre pagana y de los que conocía Dios, así se puede leer en Mateo 5:33 Además habéis oído que fue dicho a los antiguos: No perjurarás, sino cumplirás al Señor tus juramentos.


Hace 50 años era costumbre jurar en diferentes naciones en el mundo y por cualquier situación se juraba y ya formaba parte de la idiosincrasia familiar o social, esta práctica obedece para testimoniar que un hecho o acto es real y se juraba que los dichos sobre esos actos eran conforme a lo que acontecía con certidumbre.


Jesucristo en su época, veía un desorden y conforme a la nueva vida que deparaba el Padre, habría que terminar una práctica extendida y arraigada en los pueblos de antaño, requería de una nueva autoridad poner fin a dichos juramentos y exclamo en Mateo 5:34-36 34 Pero yo os digo: No juréis en ninguna manera; ni por el cielo, porque es el trono de Dios; 35 ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey. 36 Ni por tu cabeza jurarás, porque no puedes hacer blanco o negro un solo cabello.


Ya no queda margen para los hijos de Dios de seguir con esa práctica, Jesucristo corta con esa forma de hablar y la condena a una negación en la vida espiritual, profetiza que ya en los nuevos tiempos, el hombre ha de someterse a la voluntad de Dios y será enjuiciado por ignorar este mandamiento, el único que jura y es dueño de potestad absoluta es Dios y ya no le permite al hombre esta señal de compromiso.


Jesucristo le da fin al deseo de cumplir o de hacerse, todo es de Dios y el hombre nada puede hacer. Es mejor dar libertad y no ataduras; es mejor vivir en amor que en votos; es mejor la manifestación del Espíritu Santo, que en juramentos en la carne. Quizás el versículo 36 según los detractores de la palabra lo consideren obsoleto, por los grandes tintes que abundan y hacen posible cubrirse los cabellos, el alcance de este versículo es que en la voluntad de los hombres de Dios se encuentra el poder de tomar decisiones en el Señor, el hombre requiere de cosas creadas de Dios para hacer lo que le plazca, pero su voluntad ha decidido que ahora Dios no permite esta clase de juramentos y los que lo practiquen serán avergonzados, puesto que ahora se usa el “jurar” para encubrir mentiras o falsos, prometer imposibles y acciones difíciles.


Mateo 5:37 Pero sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede.

El nuevo lenguaje de los hijos de Dios es fácil, sin complicaciones y no requiere estudio o tratados, es hablar con la realidad de las contestaciones: es sí o es no, salirnos de esta aseveración es entrar a la insensatez de la desobediencia y darle cabida al enemigo, enseñémonos a decir un sí o un no y no dar justificaciones, explicaciones u opiniones, queda cancelado el tratar de esquivar y evadir testimonio, solo la realidad de las circunstancias.


Hablemos con la verdad y hablemos con definición, seamos cumplidores de este mandamiento, hagamos todas las cosas en el nombre de Jesucristo y digamos sí y no. Es lo mandado a hacer en nuestro tiempo. Amén.

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