Jesús se maravilló
- Cuerpo Editorial

- 14 nov 2015
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En muy contadas ocasiones en el nuevo testamento se describe al Hijo de Dios sorprendiéndose de un hecho, aun cuando la palabra se encuentra en tiempo pasado, tenemos que definir esta acción como una admiración a un hecho sorprendente y esta descripción encuentra en el pasaje narrado por Mateo 8:5-13 5 Entrando Jesús en Capernaum, vino a él un centurión, rogándole, 6 y diciendo: Señor, mi criado está postrado en casa, paralítico, gravemente atormentado. 7 Y Jesús le dijo: Yo iré y le sanaré. 8 Respondió el centurión y dijo: Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; solamente di la palabra, y mi criado sanará. 9 Porque también yo soy hombre bajo autoridad, y tengo bajo mis órdenes soldados; y digo a éste: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y a mi siervo: Haz esto, y lo hace. 10 Al oírlo Jesús, se maravilló, y dijo a los que le seguían: De cierto os digo, que ni aun en Israel he hallado tanta fe. 11 Y os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham e Isaac y Jacob en el reino de los cielos; 12 más los hijos del reino serán echados a las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes. 13 Entonces Jesús dijo al centurión: Ve, y como creíste, te sea hecho. Y su criado fue sanado en aquella misma hora.
De este relato se desprenden temas espirituales muy importantes que debemos recalcar para el debido conocimiento de la palabra del Señor Jesucristo. Jesús entra a una ciudad que no lo recibe en fe (tiempo después esta misma ciudad es ejemplo de juicio por su incredulidad, pues cuando hay demostraciones de poder del Señor Jesucristo y no se toman en cuenta, es evidente que llega juicio a esa ciudad o persona) y en el ingreso describe que llega un centurión -por el título debe ser un romano- donde su acción es de manera rogativa.
Él no pertenece a la clase judía y lo que va a pedir tiene la calidad de solicitud y habla conciso, en estos días también se debe hablar así al Señor Jesús, no tanta explicación o descripción, acércate para la sanación o si tienes el poder del don de sanidad; impone manos. Siguiendo con la petición se dirige a Jesús reconociéndole como Señor y explica su motivo: sanar a su criado, que está en su casa, postrado y atormentado, el Señor Jesús responde que irá y le sanará.
Y el centurión le explica que no es de su pueblo, que los judíos ven con malos ojos que vaya con los inconversos, además los romanos estaban cargados de idolatría y sabe que eso no es correcto de delante de Dios y cree que él tiene el poder de sanar con su palabra. Un hombre que oye o le dijeron que Jesús sanaba y él va y lo busca, lo encuentra y le pide el favor.
Sabe que Jesús tiene autoridad, la palabra autoridad significa estar arriba o por encima y explica que él también conoce la autoridad del mando, reconoce a Jesús como un hombre con autoridad sobre todas las cosas y confía en el poder de su palabra, no hay un resquicio de duda, no hay vacilación en su petición, cree y espera ¿hacemos esto los hijos de Dios en estos tiempos conociendo que Jesucristo es el mismo ayer, hoy y siempre?
10 Al oírlo Jesús, se maravilló, y dijo a los que le seguían: De cierto os digo, que ni aun en Israel he hallado tanta fe. Este es el versículo al cual consideramos digno de enseñar y aprender, en el tiempo de su visita, era tan humano como nosotros, tenía sentimientos, pasiones, necesidades fisiológicas, el Espíritu Santo lo mantenía en el Espíritu pero él era como uno de nosotros, él vino en carne, aun cuando había estado en Dios, la escritura señala “salido de Dios”. Le sorprendió que un extranjero (un soldado romano) creyera en él, era la ocasión propicia para dirigirse a su pueblo y enseñarles que la fe era el camino para estar en y con Dios.
No es que sea un nuevo camino pero hay que seguir el camino con fe. Es lo demandado por nuestro Padre: que vivas por fe en la palabra de Jesucristo, y declara que con su palabra de verdad que en el pueblo de Israel se ha perdido ésta y el pueblo de Israel no ha sido enseñado por los clérigos judíos a vivir en la fe (enseñanza en estos tiempos consiste en las religiones que atan la libertad de sus adeptos y lo menos que quieren es que vivan por fe). Y en sabiduría Jesucristo exhibe a los judíos en su falso orgullo de ser el pueblo escogido por Dios.
Profetiza la inminente aparición de la iglesia, el fundamento de que todos provenimos de Abraham, Isaac y Jacob, siervos que vivieron la libertad y la fe como la iglesia, que el tiempo de la ley y los profetas estaba por terminarse por las desviaciones e incumplimientos, el término “sentarse con ellos en el reino de los cielos” consiste en que vendrá el Espíritu Santo, el reino de los cielos; es aquí, no es en el lugar que habita el Padre y el Hijo, sino es el reino del Padre y Jesucristo en el corazón de los que aceptan reinar.
Los neófitos e ignorantes hacen una confusión de los momentos que son para vivirse en este mundo, con los momentos de la eternidad. El reino de los cielos es cuando Dios vive en nosotros, no es el lugar que señala la misma escritura: los cielos, allá es una gloria y majestad, otra dimensión en el cual nosotros no tenemos acceso hasta que se cumpla el fin de los siglos.
Lo confirma el siguiente versículo que los judíos teniendo la palabra de Dios; la esperanza de recibir a su rey, ya no quieren recibirlo y el juicio de nuestro Padre es claro; serán echados a las tinieblas de afuera, ya no están en la gracia del Padre, su religión es obsoleta de ahora en adelante es la palabra de Jesucristo y la fe para reinar aquí en esta vida.
El castigo es que verán cómo el Señor los deja de su mano, durante casi 20 siglos estarán golpeados en el mundo, humillados y separados y verán como la iglesia de manera sorprendente testifica de que son los hijos de Dios. Y llorarán en dolor de haber sido y ya no son; y su crujir de dientes es que envidiarán haber dejado su posición que tenían delante Dios y lo verán en la iglesia del Señor Jesucristo. (Aquí exhortamos a los que judaízan, ya dejen esa religión arcaica y obsoleta, ellos están en las tinieblas, ya no tienen vigencia, procedemos de la promesa de libertad y fe que le fue concedida a Abraham y ahora el Espíritu Santo es en nosotros, es el espíritu de verdad y de eternidad).
Estas lecciones son importantes hacerlas notar, la fe del centurión trajo consigo la respuesta inmediata, en otro pasaje de la escritura el centurión al llegar a su casa pregunta a qué hora fue sano el siervo y grande fue su gozo de recordar la misma hora que Jesucristo lo declaró sano.
La fe empieza obrar en el transcurso de la historia de la iglesia, será de los primeros milagros que el poder de Dios inicia manifestando su amor y misericordia y a los que tienen fe en Jesucristo. Mover el poder de Dios a la ayuda de tus semejantes es continuar el amor de Dios en fe. ¡Qué gran distinción tenemos de habernos escogido para contener su Espíritu Santo en nosotros! La iglesia tiene ese poder, los hijos de Dios los que tienen ministerio y aun los que no lo tienen con fe se ayuda a los que están con nosotros, obra ya en fe para testimonio de que el Señor Jesús reina en tu vida.
Y sería de mayor gozo indescriptible, que Jesús se maraville de las obras por el Espíritu, de igual manera que lo hizo con el centurión que hacen sus ovejas en obediencia a su palabra. Pues el centurión fue y vio al Maestro en su carne y pidió. Y ahora nosotros, sin verle pero igual creyendo debemos obedecer con fe sus mandamientos es de mayor valía, amén.

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