La puerta
- Cuerpo Editorial

- 14 nov 2015
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Hay un versículo en Mateo 7:13-14 que nos dimensiona la verdadera perspectiva del camino para llegar a vivir la voluntad de Dios y ésta se escribe cuando termina el Señor Jesús de pronunciar los ordenamientos que desea para los nuevos siervos de Dios. Jesucristo dice 13 Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; 14 porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.
La puerta es Jesucristo, es una manifestación de su nombre difundida por el evangelio y es una perfecta analogía de que haya una forma de entrar al reino de Dios en esta vida. En Juan 10:7 dice Volvió, pues, Jesús a decirles: De cierto, de cierto os digo: Yo soy la puerta de las ovejas. Es importante hacer una debida interpretación de estos versículos, la analogía de la puerta es el modo que se usa para entrar a una casa, después de decir sus ordenamientos a la multitud Jesucristo dice algunas palabras y luego menciona la analogía de la puerta. Al parecer está hablando del paso a la eternidad y se da un hecho si lo queremos relacionar con Mateo 15, lo que si es cierto es que Jesucristo no habla de los juicios de eternidad: entrada al infierno o al paraíso y mucho menos al tribunal de Cristo y el lago de azufre eterno.
El Señor Jesús se refiere a que después de dar a conocer sus ordenamientos para nuestra vida espiritual es necesario practicarlos para no irnos a la vida fácil y engañosa que ofrece el mundo y el enemigo de Dios, la puerta es la voluntad de Dios: si entras por ella en sus ordenamientos es estrecha porque limita muchas de tus conductas y de tus obras encaminadas a la soberbia y a la altivez, Jesucristo advierte que si no dejas la justicia superficial, tus mismos hechos te juzgarán y entrarás a una puerta que te lleva a la perdición, no te dice condenación. Esto es, te pierdes la visión de Dios y del Señor, sabemos que es por fe, pero la fe requiere obras de fe, como los mandamientos y los ordenamientos de Jesucristo.
La vida en este mundo ofrece grandes distractores, nuestra carne está llena de debilidades y el enemigo de Dios te hará confundir y desviarte de las verdaderas interpretaciones, los hijos de Dios sabemos que por fe es que podemos vencer y hacer los mandamientos y ordenamientos y estos solamente los puede realizar en nosotros el espíritu de Dios. Jesucristo en su justicia no condena en su inicio ministerial sino guía y conduce a una nueva forma de vida de libertad y no religiosa con ataduras de mandamientos humanos y creencias engañosas, quieres entrar en la puerta estrecha: vive los mandamientos y los ordenamientos del Señor Jesucristo y delante del mundo tendrás el testimonio que quiere Dios en tu vida.
Debe quedar claro esta interpretación, Jesucristo no habla de condenarte por no hacer sus mandamientos y ordenamientos, Jesucristo te dice que los hagas para que tu camino en este mundo no sea amplio sino estrecho y encontrarás la plenitud de vida en este mundo, no te promete la vida eterna, eso es por fe, pero si tienes fe y la profesas te harás participe de sus riquezas inescrutables mencionadas más después por el Espíritu Santo.
No podemos comparar esta analogía con la que se describe en Juan 10:1 son ejemplos que no están relacionados y si hay algo en la palabra del Señor Jesucristo es que no se contradice, el mal es que sin la ayuda del Espíritu Santo, que nos viene a enseñar la interpretación de la palabra, podemos caer en graves errores de interpretación.
La anchura y la amplitud nos llevan a la perdición, no dice condenación, la fe en Jesucristo es el rescate para ellos, su esperanza.
La estrechez nos lleva a la vida abundante por vivir la palabra de Jesucristo, las grandes promesas contenidas en los evangelios y en las cartas epistolares, y claro, a la salvación y eternidad en el cual seguirá nuestro gozo y reino.
Jesucristo es justo y bueno, en su inicio nos habla de la nueva justicia de Dios para con los hombres, dejemos la ley y obremos de corazón en nuestro espíritu, ahora hay bienaventurados y seguidores de Jesucristo, el clero judío se enfrentaba con esta palabra y comprendían en su interior que Dios seguía sin hablar con ellos y la escritura estaba cumpliéndose con Jesucristo para esperanza de todos los hombres y el reino de Dios está próximo en el corazón de los hombres. Amén.




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