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Obediencia a la palabra de Jesucristo

  • Foto del escritor: Cuerpo Editorial
    Cuerpo Editorial
  • 14 nov 2015
  • 6 Min. de lectura

Si existe una acción a seguir de los hijos de Dios por la fe en Jesucristo, la constituye el conocimiento de la obediencia a Dios. Desde su ministerio el Señor Jesucristo fue reconocido como el Hijo de Dios, o sea, de aquel que debía de venir a liberar a los judíos y se daba testimonio en el antiguo pacto, los siervos antiguos, profetas y reyes sabían de su advenimiento, su nacimiento estuvo lleno de testimonios y acontecimientos que confirmaban el tiempo agradable de Dios para los judíos y para la humanidad. En el transcurso del ministerio de Jesús de Nazaret en muchas ocasiones nos envió los mensajes que él vino a obedecer a su Padre, el Espíritu Santo lo testifica al dejar muy claro en las menciones que hace del antiguo pacto al explicarle en las sinagogas, que el enviado era él.


Y éste a su vez es un modelo de aprendizaje que debemos seguir al obedecer la palabra del Señor Jesucristo, el mensaje del Señor Jesucristo es claro: vino a obedecer lo que había dicho su Padre, un nuevo mensaje de salvación constituido por fe, esperanza y amor, de sabiduría para vivir y de conocer los propósitos de Dios, Jesucristo vino a testificar que él era del que hablaba la escritura, de tal razonamiento explica que su palabra es la palabra de Dios vigente, que lo pasado quedaba obsoleto y ya no era necesario, lo de hoy y el futuro es su palabra que contiene las nuevas reglas de vida y salvación.


A su vez el Espíritu Santo viene a este mundo a vivir en la vida de los santos y testimonios vivos de los que han sido escogidos para eternidad y les enseña lo que dice el Padre y el Señor Jesucristo, él no vino a que leyéramos el antiguo pacto, lo de ahora es Jesucristo que es centro y punto medular del tiempo más precioso de la creación, en Cristo estamos completos y es todo para vivir una vida plena. Como se puede leer en Juan 16:7-13 7 Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; más si me fuere, os lo enviaré. 8 Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. 9 De pecado, por cuanto no creen en mí; 10 de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más; 11 y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado. 12 Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar. 13 Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir.


En Mateo 22:36-40 36 Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley? 37 Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. 38 Este es el primero y grande mandamiento. 39 Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. 40 De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas.


En la ley dice claramente; eso es el presente de esa época y el pasado también de esa época y la pregunta la hizo un intérprete de la ley o sea un clérigo judío. En Mateo17:5 Mientras él aún hablaba, una nube de luz los cubrió; y he aquí una voz desde la nube, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a él oíd. Este es el mandamiento que debemos obedecer sus seguidores y su iglesia posteriormente. Oigámoslo a él en el Espíritu Santo.


La obediencia a la palabra de Jesucristo te hace partícipe de las promesas, conocimientos y todo aquello que te es necesario para que experimentes una vida de poder y amor de nuestro Padre en ti, los mandamientos del Señor Jesucristo no son gravosos, son fáciles de llevar porque el Espíritu Santo nos lleva a cumplirlo, no es que nosotros seamos buenos, es el Espíritu Santo el que hace la bondad en los hombres. Obedecer a Jesucristo tiene recompensa pero a la vez tiene una gran dosis de problemas en el mundo, los verdaderos hijos de Dios nos enfrentamos todos los días a tremendas situaciones por causa del evangelio, no las que pregona el mundo denominacional y religioso, sino a diferentes disciplinas y pruebas para probar que verdaderamente somos seguidores de Jesucristo.


Leamos en Juan 17:14-20 14 Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. 15 No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal. 16 No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. 17 Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad. 18 Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo. 19 Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad. 20 Más no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos,


Aquí se confirma que la palabra de Jesucristo es la palabra de Dios para nuestras generaciones.


Al leer el presente tema nos damos por enterado que ya has leído por lo menos una vez el nuevo pacto en orden y hayas comprendido a través de nuestros blogs anteriores las principales conocimientos acerca de nuestro Salvador y Maestro, de lo contrario te será difícil comprender que lo demandante para esta generación de parte de Dios, es obedecer la palabra de Jesucristo, solamente en él tienes la gracia y paz para resistir los embates del enemigo de Dios, del mundo y de la carne.


Deja de practicar lo que se ha acostumbrado en una torpe imitación de la religión de confusiones y desórdenes y que el protestantismo y las denominaciones también copiaron el modelo y solo se contentaron con vivir algunas enseñanzas, la lectura del nuevo testamento es la vida nueva, es el parámetro de si somos del Señor Jesucristo o no somos del Señor Jesús, la obediencia es un signo indiscutible de que conoces la realidad de tu vida. Si yo obedezco a mis padres físicos, yo me haré de una gran promesa espiritual de que tendré larga vida y me irá bien en todo lo que haga, además mis padres también me recompensarán; si yo obedezco a mis patrones o jefes me seguirán contemplando en su aventura empresarial y obtendré el premio a mi disposición de obedecer las órdenes, si yo obedezco a las autoridades no temeré algún mal y ellas no se meterán conmigo y me dejarán en libertad para vivir en la comunidad. Y así sucesivamente la obediencia trae por sí misma una consecuencia, un premio o por lo menos una quietud de conflictos y problemas en nuestras relaciones.

¿Qué tanto conocemos la palabra de Jesucristo? Y si la conocemos ¿qué tanto la obedecemos? La verdad, estas dos preguntas deben contestarse en la sinceridad de nuestro hombre interior. He visto algunos resultados de encuestas de congregaciones que ponen la piel chinita en el cual arrojan millones de personas que no conocen a Jesucristo y lo peor de todo es que conozco hermanos de muchas congregaciones de diferentes denominaciones, que no han leído el nuevo pacto ni tan siquiera una vez en sus largas vidas, hay otros que se empecinan a leer el antiguo pacto y son capaces de leerte la historia de Israel, recitarte los salmos y no conocen la palabra de Jesucristo estas son algunas de las causa porque en los tiempos postreros la iglesia de Laodicea esta profetizada que sacan la palabra de Jesucristo en sus asambleas y se contentan de vivir de ciertas promesas. (Ver el blog anterior Laodicea)


Amigo lector: creyente o no creyente; obedecer la palabra de Jesucristo es una señal inequívoca que la verdad está en nosotros, no te debe interesar tu condición débil y de tu naturaleza carnal, el enemigo de Dios es lo que nos señala en nuestra mente para alejarte las cosas del Señor Jesús, si leyeras el nuevo pacto te dejarías de preocupar y entenderías que la salvación está en la confesión que Jesucristo es el Hijo de Dios y de ahí parte tu boleto a la eternidad. Te recomendamos vivas sabiamente el evangelio, esto es, para tener una vida testimonial, nada más. La salvación y la obra de la vida eterna la construyó Dios por el amor a nosotros. Ya no le digas Jehová ¿Cuántas veces has leído el nombre de Jehová en el nuevo pacto? Dios es tu Padre, dile Padre en el nombre de Jesucristo y has alcanzado la inscripción en la universidad de la vida eterna. Amen.


Gózate en Juan 15:26 Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí. Pero también sé cauto en lo que dice en Marcos 8:38 Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, el Hijo del Hombre se avergonzará también de él, cuando venga en la gloria de su Padre con los santos ángeles. Amén.

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