Más tú has reservado el buen vino hasta ahora
- Cuerpo Editorial

- 28 nov 2015
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En el presente tema vamos a omitir algunos versículos que ya han sido tratados en otros blogs, y nos referiremos al que nos confirma una vez más el maravilloso amor que nos ha brindado el Espíritu Santo con la revelación de su palabra, pero es necesario que transcribamos el tema relacionado con un evento común: la asistencia a unas bodas (fueron varias), y que significará un propósito de la importancia del ministerio de Jesucristo para su iglesia. Y es el que nos relata Juan 2:1-12 Al tercer día se hicieron unas bodas en Caná de Galilea; y estaba allí la madre de Jesús. 2 Y fueron también invitados a las bodas Jesús y sus discípulos. 3 Y faltando el vino, la madre de Jesús le dijo: No tienen vino. 4 Jesús le dijo: ¿Qué tienes conmigo, mujer? Aún no ha venido mi hora. 5 Su madre dijo a los que servían: Haced todo lo que os dijere. 6 Y estaban allí seis tinajas de piedra para agua, conforme al rito de la purificación de los judíos, en cada una de las cuales cabían dos o tres cántaros. 7 Jesús les dijo: Llenad estas tinajas de agua. Y las llenaron hasta arriba. 8 Entonces les dijo: sacad ahora, y llevadlo al maestresala. Y se lo llevaron. 9 Cuando el maestresala probó el agua hecha vino, sin saber él de dónde era, aunque lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua, llamó al esposo, 10 y le dijo: Todo hombre sirve primero el buen vino, y cuando ya han bebido mucho, entonces el inferior; más tú has reservado el buen vino hasta ahora. 11 Este principio de señales hizo Jesús en Caná de Galilea, y manifestó su gloria; y sus discípulos creyeron en él. 12 Después de esto descendieron a Capernaum, él, su madre, sus hermanos y sus discípulos; y estuvieron allí no muchos días.
Para el presente tema vamos a iniciar en el versículo desde el versículo 6 Y estaban allí seis tinajas de piedra para agua, conforme al rito de la purificación de los judíos, en cada una de las cuales cabían dos o tres cántaros.
El Espíritu Santo menciona seis tinajas, numero de hombre, de religión judía, estaban vacías de agua y se utilizaba para la purificación, así estaba la religión judía vacía y hueca en la obediencia al Padre, el agua de la palabra de Jesucristo es la que fluirá y es lo que vendrá a mostrarse en un futuro.
7 Jesús les dijo: Llenad estas tinajas de agua. Y las llenaron hasta arriba.
En el versículo 7 Jesucristo con autoridad manda llenarse de agua, los recipientes deben estar llenos del agua de su palabra para tener la transformación y estaban al tope, ahí se consuma el propósito de Dios en transformar y regenerar al hombre con la voz del Señor Jesucristo.
8 Entonces les dijo: sacad ahora, y llevadlo al maestresala. Y se lo llevaron
Es en este intervalo que surge la conversión del agua en vino y habrá que dar testimonio, el vino que será analogía de su sangre, así empieza el ministerio y ciertamente así terminará en la cruz.
9 Cuando el maestresala probó el agua hecha vino, sin saber él de dónde era, aunque lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua, llamó al esposo,
Hay testimonio; el mundo probará la sabrosura y la exquisitez del sacrificio de Jesucristo y manda llamar al esposo, el esposo es el amigo que celebra la venida de Jesucristo. Es la iglesia que se iba a purificar con los dolores de su estancia en este tiempo.
10 y le dijo: Todo hombre sirve primero el buen vino, y cuando ya han bebido mucho, entonces el inferior; más tú has reservado el buen vino hasta ahora.
El hombre hace todo al revés, Dios no. Él es un Dios de orden, dio la religión judaica primera para degustar y no prevalecieron los judíos se emborracharon en su egolatría, el buen vino lo reservó para los últimos tiempos: Jesucristo y la iglesia, Jesucristo es el buen vino y la iglesia es la que disfruta su conversión y anhela la boda con su novio.
Había que manifestar su gloria en este milagro. Los que creen que Jesucristo es el Hijo de Dios son partícipes de la conversión y los que leen y obedecen su palabra degustarán el buen vino que ha sido reservado para nosotros, bendita vid. Amén.

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