Para que busquen a Dios
- Cuerpo Editorial

- 28 nov 2015
- 3 Min. de lectura

Transcribiré estos dos versículos que se pueden leer en el Capítulo 17 del libro de Hechos de los Apóstoles, un libro casi desconocido y poco leído, su lectura te puede generar el conocimiento de cómo vivió en los primeros años la iglesia, su vida operativa y funcional, así como los principios fundamentales de los conocimientos de Dios que desea para los hombres. Que están muy lejos de cómo se expresa en nuestro tiempo.
Hechos 17:26-27 26 Y de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habiten sobre toda la faz de la tierra; y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los límites de su habitación;
27, si en alguna manera, palpando, puedan hallarle, aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros.
Si lees con atención el versículo 26 todos provenimos de Adán y Eva, la pareja creada por Dios, aun cuando un grupo oligárquico millonario se empecina en apoyar grupos religiosos para desvirtuar esta verdad, todos provenimos de esta pareja, aun en el diluvio Dios salvó a Noé y su familia que provenía de esa pareja y todos provenimos de esa familia: Set, los judíos; Jafet, los sajones y Cam, todo el tercer mundo, la creación se desarrolla; primero el hombre y luego la mujer sacada de una costilla del hombre después de un profundo sueño.
Dios le ha concedido al hombre habitar sobre toda la faz de la tierra, desiertos arenosos, helados polos, bosques, cerca y lejos del mar, montañas y cerca de ríos, etc. Será difícil vivir abajo del mar y en el espacio. La humanidad está hecha para vivir en la tierra.
Hay un orden de los tiempos y este es el tiempo del amor, misericordia y perdón de Dios, Jesucristo y su iglesia un propósito de Dios, estamos en el sexto Espíritu Filadelfia (amor entre los hermanos) quien está viendo desde hace décadas el surgimiento del espíritu de Laodicea (pluralidad de opiniones) ver el blog anterior Laodicea, vendrá ya el tiempo del juicio sobre la tierra y su humanidad, por hoy, es la gracia de Dios de arrepentirnos de lo que estamos viviendo y volverse a Jesucristo y su palabra de libertad y verdad. Ha habido otros tiempos pero eso ya no lo viviremos. El tiempo es hoy para salvarnos.
Los límites de su habitación es una condición que la humanidad no podrá burlar y no logrará salirse de lo dispuesto por Dios, (no hay otra vida física en otros lugares del universo) y no estamos solos como nos lo hacen creer los futuristas y exploradores del espacio. Hay más de siete mil millones de seres humanos a los cuales podemos predicar el evangelio con la aplicación en nuestras vidas de vivir la palabra de Jesucristo, soy el primero de vivirla con la ayuda del Espíritu Santo, porque las debilidades asoman en mi carne y mi alma y desisten de todo propósito espiritual.
Iniciemos con los de nuestro entorno social, escolar o laboral, no con nuestros familiares y siempre en el Espíritu. Lo cierto, es que en la vida del hombre desde su nacimiento hasta su muerte todo acto o hecho, de palabra, de obra o de pensamiento se encuentra registrado y nada es ajeno al conocimiento y voluntad de Dios, así seas ateo, creyente religioso o como te quieras clasificar, así como si lo quieres creer o no, se responderá por no haber comprendido el acto de fe que te demandaba creer, y al no estar en la fe, te serán reclamados todos los actos de la vida ante el Señor Jesucristo.
Es el versículo 27 que llena de esperanza al hombre, que él está cerca de ti (demasiado cerca para los que hemos creído que Jesucristo es el Hijo de Dios). La sencillez del conocimiento de Dios no requiere de grandes estudios, de asistencia a congresos, de oír largas disertaciones en la carne, cosas que se han introducido en una vida ajena a la iglesia, lo constituye en la mayoría de los casos: pocas palabras, claros ejemplos, actos de fe, hechos reales y sabias enseñanzas.
No es casualidad que estos dos versículos estén juntos a pesar del diferente tema que presentan, el primero de la estadía de la humanidad en la tierra y que el tiempo Dios lo rige; tiempo y espacio y el segundo de la cercanía de Dios con la humanidad, hay que destacar el término que utiliza el Espíritu Santo la palabra palpar que significa tocar o conocer realmente alguna verdad y de su proximidad (tocas algo porque estas cerca o se encuentra al alcance de tu mano). Y la verdad es Jesucristo: creer que Jesucristo es el Hijo de Dios, es lo que te acerca a Dios. Amén.

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