Editorial 82
- Cuerpo Editorial

- 30 nov 2015
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La paz, gracia y sabiduría abunde en vuestros corazones en Cristo Jesús
En la lucha incesante que tiene el hombre para coexistir en forma pacífica y humana se ve impedida por los grandes acaparadores de la riqueza que tienen a los estados y naciones controlados y sujetos a sus designios, ellos son los que provocan estas desigualdades sociales y por medio de políticas económicas e intromisiones en la vida política de los gobiernos, los manipulan para satisfacer los deseos de su avaricia y codicia.
Día con día el acaparamiento de los recursos naturales y físicos que tiene el planeta se vuelve más notoria y provoca una inequitativa distribución de la riqueza que ha llevado al hombre a vivir en condiciones deplorables y fuera de un raciocino elemental. El hombre se convierte en el depredador del mismo hombre.
Es entonces donde surge un cambio para detener esa desigualdad en la humanidad y en nombre de mejorar las cosas, el hombre ha caído en el engaño de no comprender el significado de la palabra libertad. Y en el nombre de ella millones de seres humanos han muerto en todas las edades y en todos los lugares. Desde el inicio de la humanidad la carne es dominada por la envidia, codicia y avaricia.
En la venida de Jesucristo el mundo se gobernaba en el sistema esclavista quizás el peor de todos los sistemas que habido en la humanidad, el pueblo judío conocían la ley de Dios pero tenían a su alrededor un mundo de violencia, cruel y fuera del temor de Dios. La palabra de Jesucristo es para consolar y que vivas ahora su amor y fe en que Dios es el Padre de todos aquellos que creen en su palabra, ha derramado su Espíritu Santo para sobrevivir a los sistemas económicos, a las formas políticas de gobierno y las costumbres sociales de los pueblos y por qué no decirlo, a las religiones infrahumanas de mantener ignorante a las cosas espirituales de Dios.
Jesucristo vino hacernos libres, no del yugo de los sistemas mundiales, sino de nuestra carne de los pecados y debilidades que cometemos. En ningún momento Jesucristo insinuó la libertad de la autoridad dominante, sino la libertad de estar completamente en la gracia de Dios y recibir el Espíritu Santo en tu vida para hacer frente y salir victorioso en este mundo. Esta es la preciosa libertad. Es un engaño, una mentira y falsedad pensar que en este mundo la justicia, la paz, la igualdad, la libertad, la verdad se podría establecer teniendo al príncipe de este mundo como dominante.
La humanidad se cansa de sus gobernantes que llegan con la mejor intención de buscar el bienestar común, pero rápido son sometidos en el deleite de las posesiones y el poder que te ofrece el sistema y se olvidan de sus principales anhelos de servir a la población. Esta es la tendencia que habrá de suceder de ahora en adelante, solo así se cumplirá el deseo de todo el mundo por el ser más engañador que habrá de regir el mundo: el anticristo.
No es con la espada, ni el terror, ni la violencia o fuerza es con la palabra del Espíritu Santo en el que tenemos que desenvolvernos, practicarla y aplicarla es la constante diaria en nuestra vida solicitemos al Padre nos guarde y a nuestras generaciones posteriores de los acontecimientos que habrán de venir, para la humanidad estos son pequeños dolores de parto que vivirán, el juicio que habrá de venir al mundo es de dimensiones terroríficas y colosales.
En cambio la iglesia espera el cumplimiento de los tiempos para ser arrebatada por el Señor Jesucristo. Con estas palabras, ¡Ven Señor Jesús! Amén.




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