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Alabanzas al Padre y a Jesucristo

  • Foto del escritor: Cuerpo Editorial
    Cuerpo Editorial
  • 21 dic 2015
  • 6 Min. de lectura

El reino de Dios es para los que creen, para los que tengan fe, para los que admiran su doctrina, el reino de Dios se gana y se pelea, no se hereda. Los hijos de Dios por la fe invocan y alaban a Dios, en el nuevo testamento se pueden leer alabanzas que proceden del Espíritu. Está escrito en Juan 5:41 Gloria de los hombres no recibo. Jesucristo recibe alabanza del Espíritu de sus ovejas.


A continuación presentamos algunas alabanzas dignas de manifestarlas


Judas 1:24-25 24 Y a aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría, 25 al único y sabio Dios, nuestro Salvador, sea gloria y majestad, imperio y potencia, ahora y por todos los siglos. Amén.


Efesios 3:20-21 20 Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros, 21 a él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos. Amén


Apocalipsis 7:10-12 10 y clamaban a gran voz, diciendo: La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero. 11 Y todos los ángeles estaban en pie alrededor del trono, y de los ancianos y de los cuatro seres vivientes; y se postraron sobre sus rostros delante del trono, y adoraron a Dios, 12 diciendo: Amén. La bendición y la gloria y la sabiduría y la acción de gracias y la honra y el poder y la fortaleza, sean a nuestro Dios por los siglos de los siglos. Amén.


1 de Pedro 4:11 Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén.


1 de Pedro 5:11 A él sea la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén.


2 de Timoteo 4:18 Y el Señor me librará de toda obra mala, y me preservará para su reino celestial. A él sea gloria por los siglos de los siglos. Amén.


1 de Timoteo 6:13-16 13 Te mando delante de Dios, que da vida a todas las cosas, y de Jesucristo, que dio testimonio de la buena profesión delante de Poncio Pilato, 14 que guardes el mandamiento sin mácula ni reprensión, hasta la aparición de nuestro Señor Jesucristo, 15 la cual a su tiempo mostrará el bienaventurado y solo Soberano, Rey de reyes, y Señor de señores, 16 el único que tiene inmortalidad, que habita en luz inaccesible; a quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver, al cual sea la honra y el imperio sempiterno. Amén.


1 de Timoteo 1:15-17 15 Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero. 16 Pero por esto fui recibido a misericordia, para que Jesucristo mostrase en mí el primero toda su clemencia, para ejemplo de los que habrían de creer en él para vida eterna. 17 Por tanto, al Rey de los siglos, inmortal, invisible, al único y sabio Dios, sea honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén.


2 de Tesalonicenses 2:16-17 16 Y el mismo Jesucristo Señor nuestro, y Dios nuestro Padre, el cual nos amó y nos dio consolación eterna y buena esperanza por gracia, 17 conforte vuestros corazones, y os confirme en toda buena palabra y obra.


1 de Tesalonicenses 5:23 Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo.


2 de Corintios 13:11-14 11 Por lo demás, hermanos, tened gozo, perfeccionaos, consolaos, sed de un mismo sentir, y vivid en paz; y el Dios de paz y de amor estará con vosotros. 12 Saludaos unos a otros con ósculo santo. 13 Todos los santos os saludan. 14 La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.


Romanos 16:25-27 25 Y al que puede confirmaros según mi evangelio y la predicación de Jesucristo, según la revelación del misterio que se ha mantenido oculto desde tiempos eternos, 26 pero que ha sido manifestado ahora, y que por las Escrituras de los profetas, según el mandamiento del Dios eterno, se ha dado a conocer a todas las gentes para que obedezcan a la fe, 27 al único y sabio Dios, sea gloria mediante Jesucristo para siempre. Amén.


Mateo 6:9-13 9 Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. 10 Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. 11 El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. 12 Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. 13 Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.


Lucas 2:13-14 13 Y repentinamente apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales, que alababan a Dios, y decían: 14 !Gloria a Dios en las alturas, Y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres! Amén.


“Gloria de hombres no recibo” Fuerte declaración en la cual Jesús de Nazareth nos da una pauta de cómo celebrar, adorar e invocar su nombre.


Por principio de cuentas, después de leer todos los anteriores versículos podemos deducir lo siguiente:

  1. El sujeto es a quién se adora, que debe ser el PADRE o el HIJO, jamás al Espíritu Santo o alguien más. ¿Por qué no al Espíritu Santo, si también es parte de la Deidad? Sencillo, porque ¿Cómo puede adorarse a sí mismo, si salió de Dios al profetizar el Señor Jesús su llegada después que él ascendiese? Por tanto, comete pecado quien entone cantos o alabanzas al mensajero de parte de Dios, el Espíritu Santo. Así mismo peca delante de Dios, quien entonce cantos de alabanzas a personas, cosas o situaciones que no correspondan a ÉL (y es fácilmente palpable que en muchas congregaciones se entonan canciones y ritmos que NO ADORAN A SU MAJESTAD, NUESTRO PADRE CELESTIAL o A SU HIJO, NUESTRO SEÑOR Y CORDERO REDENTOR, JESUCRISTO sino a cualquier cosa).

  2. Se especifica la razón de la adoración o alabanza. Algún milagro o proeza, algún beneficio recibido, el salvamento de una situación difícil para los hombres, sanación o restauración particular o individual.

  3. Se confiesa el Señorío y y se ofrece sumisión, lealtad y obediencia a Quien se adora por inspiración del Espíritu Santo (otra razón que el Espíritu no se adora a sí mismo) ya sea al Padre o al Hijo. Aquí es el punto crítico: si en la letra que oyes, quien cante no confiesa con sus labios que Jesucristo es el Hijo de Dios, o alguna verdad escritural, bendiciones al Padre o Hijo, el tal y lo que canta no proviene del Espíritu, por tanto, es de la carne solamente y tal palabrería no es recibida en lo Alto, así que pierdes tu tiempo.

  4. Se establece un lazo íntimo entre Dios y quien entona un canto inspirado por el Espíritu Santo, quien por medio de tus labios, corazón y voz se confiesa una verdad espiritual, se le reconoce a Cristo como el Señor, Salvador y Redentor, y al Padre como el Dios que es inmenso en misericordia. Los que oyen y creen sienten la firmeza, sencillez y poder de confesión de quien canta.

  5. Todo lo que se confiesa se refiere y es relativo al Adorado, ya sea el Padre o al Hijo. Virtudes y poder, milagros. Se les bendice y se les desea como lo lo más preciado, se añora y disfruta su presencia dentro de los que entonan cantos inspirados por el Espíritu.

  6. Lo que se dice, se confirma con un aleluya, un amén, una promesa de salvación, un mensaje de esperanza, una prodigación de amor, una declaración de fe.

Por tanto amados míos, sed juiciosos y mirad no seáis engañados por la vanidad ni la carne. Lo que es nacido del Espíritu no es vacío ni son huecas palabrerías repetitivas. Lo que es de la carne es una miseria, no tiene valor alguno y de hecho es aborrecible ante Dios. ¿Quién en su sano juicio habrá de entregarle cosa sucia al Rey como ofrenda?¿No es el Espíritu quien nos aconseja cómo proceder ante el Padre? Entonces, ¿por qué desviar algo tan importante, la comunión con Él con actos circenes, escandalosos decibeles de locura extraña, incomprensibles letras sin sentido? Más dejad el Espíritu fluya en vuestras almas, hermanos, para que os enseñe a cómo verdaderamente adorar, alabar, cantar al Merecedor de toda alabanza y veréis que es tan sencillo como poderoso. Dejad el escándalo y lo vano al mundo porque de eso ellos se distraen y mueren, pero nosotros vivimos por y para Cristo. Amén.

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