Editorial 83
- Cuerpo Editorial

- 21 dic 2015
- 2 Min. de lectura

La paz y gracia del Señor Jesús en vuestro espíritu.
Estimados lectores: hoy en estos tiempos es de sumo interés para los colaboradores de este blog publicar la palabra del Señor Jesucristo a toda criatura en nuestro entorno, a fin de dar a conocer la gran manifestación de amor a la humanidad de nuestro Padre al enviar a Jesucristo para salvación del alma y la esperanza en la eternidad que tiene reservada para su iglesia.
No debemos de quedarnos dormidos o siguiendo los distractores que ofrece el mundo, tenemos la misión de hacer partícipes del acto maravilloso del Señor Jesucristo de ofrendar su vida por todos los pecadores en la cruz y darnos la gracia de ser salvos del juicio que habrá de venir sobre este mundo.
No se requiere de grandes disertaciones ni de asistencia a cursos o congresos, ni de leer grandes cantidades de versículos para que conozcan los propósitos de Dios en esta vida para los hombres de esta época. Jesucristo es el Hijo de Dios: es la verdad que se requiere dar a conocer a los hombres.
Su propósito: perdonar nuestra desobediencia a Dios. Su misión: proclamar las buenas nuevas de la palabra de Dios. Su objetivo: acercarnos a Dios por medio del nombre más precios de la creación Padre. Su meta: prometer una vida en el Espíritu para que reine el amor de Dios y del Señor Jesucristo en tu corazón. Su recompensa: que vivamos eternamente en los nuevos cielos y la nueva tierra en el cual estará la nueva Jerusalén.
La nueva posición del Señor Jesucristo es estar a la derecha del Padre, intercediendo por todos los santos que estamos en la tierra dando testimonio de su vida y ministerio en su venida a este mundo. No es fácil ser testigo de Cristo, solo lo podemos hacer en el Espíritu con la ayuda del Padre. La lectura del nuevo pacto en orden puede ayudarte a obedecerle y mantenerte en el camino.
Oremos al Padre para que se realicen grandes operaciones de evangelización del nombre de Jesucristo en el mundo y pidámosle al Señor Jesús que envíe obreros a participar de la sana doctrina a los que han de ser salvos, es una acción que debemos de pedir todos los días de nuestra vida y agradecer por todo lo que ha hecho en nuestra vida.
Porque así como nosotros fuimos alcanzados por su inmensa misericordia, también debemos ser prestos a que otros sean de igual modo provistos de semejante gloria y gracia, pues es parte del amor: que por nosotros no quede que el mensaje de salvación se esparza lo más posible y dar cabal cumplimiento a las escrituras.
No hay otro propósito más que la Verdad (JESUCRISTO) sea predicada. Amén.




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