Palabras de Jesús con vigencia en nuestros días
- Cuerpo Editorial

- 21 ene 2016
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Jesús había sido puesto a prueba por los discípulos de los escribas y fariseos, por los herodianos, por los saduceos y por los fariseos, querían verlo fallar para poder echarle mano y acabar con él, los líderes religiosos así son: se quieren robar la gloria que le pertenece al Señor Jesús, ni el apóstol Pablo aceptó de la iglesia algún tipo de alabanza o de reconocimiento, Saulo de Tarso se hizo llamar Pablo (pequeño) porque sabía por el Espíritu Santo que toda gloria va a Dios, es un error grave y una desviación de la verdad dar alabanza y recibirla (peor en este caso).
Se escudan en posesión terrenal como templos, joyas, ídolos, vestimentas, poder todo lo que llena al ojo humano en su carne. Hasta nuestros días, es un espíritu engañoso que los infesta a no volver sus ojos en lo que dicen que representan, los líderes judíos religiosos de su tiempo vivían desde hace 400 años en un abandono total de Dios ¿Puede haber algo que sirva al pueblo? ¿En qué condición espiritual se encuentran con el Dios de sus padres? Aturdimiento y desasosiego se encuentran en su espíritu, es Jesús el que conoce sus intenciones y su mala fe.
El Espíritu Santo recoge este pasaje en el cual próximamente culminará en su sacrificio ante estos malos obreros, es necesario dejar evidencia de ese espíritu aberrante y abominable que acaparan en sus vidas. Jesucristo deja testimonio y habla a la gente y sus discípulos de esa época y a la actual y vierte una señal de alerta y de advertencia del espíritu religioso que envuelve a los conquistadores del pueblo que verdaderamente lo busca y se registra en el siguiente pasaje de Mateo 23:1-12: Entonces habló Jesús a la gente y a sus discípulos, diciendo: 2 En la cátedra de Moisés se sientan los escribas y los fariseos. 3 Así que, todo lo que os digan que guardéis, guardadlo y hacedlo; más no hagáis conforme a sus obras, porque dicen, y no hacen. 4 Porque atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres; pero ellos ni con un dedo quieren moverlas. 5 Antes, hacen todas sus obras para ser vistos por los hombres. Pues ensanchan sus filacterias, y extienden los flecos de sus mantos; 6 y aman los primeros asientos en las cenas, y las primeras sillas en las sinagogas, 7 y las salutaciones en las plazas, y que los hombres los llamen: Rabí, Rabí. 8 Pero vosotros no queráis que os llamen Rabí; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo, y todos vosotros sois hermanos. 9 Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el que está en los cielos. 10 Ni seáis llamados maestros; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo. 11 El que es el mayor de vosotros, sea vuestro siervo. 12 Porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.
Estas palabras eran directas a los corazones de la gente y los discípulos en su totalidad judíos que debían retener para conocerlos mejor: en el versículo 2 detalla que los judíos se escudan en Moisés, la iglesia NO, Moisés y los profetas es para los judíos, la palabra de Jesucristo es para la iglesia (por favor dejen de voltear al antiguo testamento), los exhorta a cumplir con la ley, pero que no participen en sus obras y los describen como verdaderos dueños de sus almas al imponer cargas que saben son difíciles de llevar para tenerlos cautivos y que los reconozcan como líderes, Jesús describe un parámetro importante hasta el día de hoy, su vestido y sus adornos para considerarse diferentes de los demás, requieren ser vistos como superiores para alimentar su ego.
En el versículo 6 describe el gusto por las cuestiones sociales, viajes y lugares en donde pueden ser admirados y vistos como seres de otra dimensión.
El versículo 7 ofrece una descripción difícil de olvidar; que los saluden y que los adulen como sabios o entendidos con sobrenombres que son dados en singular haciéndose abominable a Dios por permitirse que los llamen en singular.
Jesucristo refirma su condición de maestro, nadie en esa época es maestro, solamente el que procede del Padre es el único de enseñar la doctrina del único y sabio Dios, y es el Señor Jesucristo que trae la nueva enseñanza para su iglesia, sus discípulos debían de esperar la venida del Espíritu Santo para enseñar las lecciones espirituales del Señor Jesucristo, durante el ministerio de Jesucristo nadie escribió, debían de esperar al Espíritu para iniciar el legado de amor para las generaciones posteriores.
No hay excusa, en tu juicio personal es Jesucristo nada más, sin agregados ni infiltrados el único digno de alabar, confiar y alabar es al Señor Jesucristo para tener acceso a la vida eterna. Todos somos iguales ante Dios, en la iglesia de Jesucristo los siervos sirven a los hermanos y su recompensa es en la vida eterna, todos somos hermanos y ninguno es más que el otro. (Ver blogs anteriores: Los maestros en la iglesia de Jesucristo y ¿Cómo enseñar los maestros en la iglesia del 1 al 2?).
Hasta nuestros días a nadie le podremos llamar Padre nuestro aquí en la tierra, solamente a Dios le reconocemos como Padre es una enseñanza que transmite el Señor Jesús a su iglesia, Dios debe ser invocado como Padre, ningún otro nombre está autorizado por el Espíritu para invocarlo, pueden leer el nuevo pacto o el nuevo testamento como lo quieran llamar y solamente encontraras Padre y Abba Padre.
Y termina con una norma espiritual para aquellos que les sirvan en un ministerio; servir a los demás hermanos. No hay pirámides en la iglesia de Jesucristo, todos estamos en un plano de igualdad, la mansedumbre y humildad no tiene escalones de jerarquía, la iglesia se mueve en un espíritu de orden y de servicio, en esta norma hay una consecuencia el enaltecimiento y la humillación; te enaltece Dios o te humilla.
Dios es bueno, amoroso y misericordioso, es un Padre lleno de comprensión, envió a su Hijo Jesucristo a salvarnos nos ha dado de su espíritu en esta vida, y ve como su Hijo Jesucristo ama su iglesia y aun así, sigues en religión, secta o denominación. Lee en orden el nuevo testamento por favor capitulo por capitulo, versículo por versículo y comprenderás que la palabra de Jesucristo esta nuestra victoria. Amén.

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