Editorial 97
- Cuerpo Editorial

- 13 feb 2016
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La paz y gracia del Señor Jesucristo en vuestro espíritu
A los judíos no les era agradable que sus hijos a temprana edad hablaran de las cosas de Dios, solo les enseñaban algunos conocimientos básicos para después instruirlo a una edad de los doce y trece años. Así se forjaron ellos en esa práctica y hasta ahora se mantiene vigente dicha práctica y se hace pública su edad en sus sinagogas. En la época que nació Jesucristo el clero estaba totalmente separado de la voluntad de Dios, tenían al pueblo oprimido y subyugado a sus mandamientos de hombre.
En su etapa infantil el Señor Jesús registra la escritura en el nuevo pacto que entro en una sinagoga y leyó la escritura ante el asombro de los ancianos, el cual se preguntaba de donde salía la sabiduría de ese niño, causándoles molestia y desagrado por la forma que les enseñaba. En el ministerio de Jesús, los niños en diferentes formas lo alababan diciendo “bendito el Hijo de David” declarando dichas alabanzas con el corazón y con el entusiasmo que reconocían a Jesucristo como un verdadero enviado de Dios.
Los clericales judíos asechaban al pueblo para que estuviesen en conjunto con ellos para echarle mano a Jesucristo, no soportaban que los niños les rindiesen reconocimiento a un hombre salido de Nazaret, hijo de carpintero, acompañado de discípulos sin preparación, seguido por gente del pueblo marginado por las injusticias del clero y de sus gobernantes y que además enseñaba por plazas y las calles. Temían a las señales que hacía con poder y aun cuando se maravillaban con su doctrina, la despreciaban haciéndole ver que no era de su estirpe social y religiosa.
De Jesús salió la palabra: y le dijeron: ¿Oyes lo que éstos dicen? Y Jesús les dijo: Sí; ¿nunca leísteis: De la boca de los niños y de los que maman perfeccionaste la alabanza?
Un golpe duro para los corazones corrompidos de maldad e hipocresía, los niños son el mejor indicativo que utiliza el Padre para avergonzar a los líderes religiosos. Se alaba de corazón, de esperanza, de amor que el Señor Jesús está en ellos, Jesucristo ama a los niños y les dice a los discípulos que no le impidáis a los niños acercarse a él, es un serio distintivo entre la religión judía y la iglesia de Jesucristo, desde el vientre de su madre háblale de Jesucristo como el Hijo de Dios, en su cuna, en sus primeros pasos y palabras enséñalo a bendecir el nombre del Señor Jesús.
Los religiosos actuales enseñan dogmas humanos torcidos que no permiten ver a Jesucristo el Hijo de Dios sentado a la diestra del Padre. Esta verdad espiritual es una declaración complicada de comprender para tu mente es la que te otorga la salvación y vida eterna de tu alma. Acepta este conocimiento de parte del Señor Jesucristo e iníciate en la piedra del ángulo que sostiene tu relación con él y en obediencia al Padre, todo lo que Dios quiere es que te mantengas en la piedra del ángulo. Recoge lo que rechazó el clero judío llevándose al pueblo. Todavía hay tiempo, el Señor Jesús no vendrá hasta que se cumpla el número de los redimidos, amén.

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