Editorial 102
- Cuerpo Editorial

- 21 mar 2016
- 3 Min. de lectura

La paz del Señor Jesucristo en vuestro espíritu amigo lector.
La obediencia a la palabra vertida por el Señor Jesucristo ha quedado impresa en nuestros días para su aplicación diaria en nuestras vidas, no es el conocimiento el fin que el Padre quiere para sus hijos, sino la obediencia que va contra toda corriente del mundo.
La fe en el Señor Jesucristo es un don que proviene de nuestro Padre, los que hemos creído que Jesucristo es el Hijo de Dios, no fue por el estudio, por nuestras obras, por inteligencia, por virtud o cualquier otra manifestación humana, sino por un designio que Dios preparó desde antes de la fundación del mundo y llegado el momento en nuestra existencia, nacimos para iniciar una vida espiritual de Jesucristo por el Espíritu Santo.
Explicar otra cosa pierde la esencia de la voluntad de Dios, los arrebatados, violentos o valientes que oyen el mensaje de la salvación por Jesucristo y se complacen en sus promesas verdaderas se incluyen para testimonio de la gran apertura de amor y misericordia que tiene Dios para el hombre.
Hay quienes escuchando no oyen; quienes viendo no ven; quienes leen no entienden o que sean tocados, y no sientan. Los hijos de Dios estamos agradecidos con nuestro Padre por su gran amor que nos ha elegido según su Voluntad, haber recibido en nuestra mente y corazón que Jesucristo es el Hijo de Dios y confiar en todas sus promesas nos hace participes de la salvación, vencedores del mundo, aspiración a la perfección y resurrección en Cristo, al poder y vida del Espíritu Santo y a la vida eterna.
El blog no tiene otra misión más que dar a saber una vez más del gran pacto que ha hecho Dios con el hombre, su salvación por una eternidad y vivir juntos en su gloria. El error del hombre es escuchar al enemigo de Dios y creer en toda su mentira y falsedad. La creación de religiones (atado a dogmas) no es de nuestro Padre, la enseñanza de Jesucristo es la libertad del Espíritu. Los antiguos mandamientos son preceptos que son difíciles de llevar sin el poder del Espíritu Santo, y éste no puede vivir en donde no esté Jesucristo en el corazón, porque no puede compartir a ninguna otra figura humana inventada llámese como se llame, sea bíblica o no. Lo dispuesto por nuestro Padre es creer en Jesucristo, solo eso porque él es el único Cordero sacrificado para redención de pecados, nadie más.
Dar culto a otras representaciones constituye una desviación a su palabra y una gran equivocación que conduce a una práctica abominable al Padre, no comprender y mal interpretar la escritura es una gran señal de desviación y de apartarse del camino, no creer en nada. Jesucristo es el único camino, no hay más verdad, todo lo que le quieran agregar es producto del hombre, en señal de seguir el error del enemigo de Dios.
Hay que salir del lugar religioso, de la posición teológica humana, de la incertidumbre, indolencia y apatía de conocer a Dios, del seguimiento de doctrinas y mandamientos humanos, hay que pedir al Padre por la salvación. Dios espera a los arrebatados, violentos y valientes que arrebaten la salvación y dejen atrás a los religiosos, ecuménicos, a los desganados. Dios es bueno y hoy es nuestro Padre de amor y misericordia. Amén.




Comentarios