Editorial 111
- Cuerpo Editorial

- 21 may 2016
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La paz y gracia del Señor Jesucristo en vuestro espíritu
Examinar la palabra del Señor Jesucristo escrita en el nuevo testamento es una comprobación real de su verdadero testimonio de que sus dichos son palabras universales de validez hasta el día de hoy. Es importante leer el nuevo testamento y pacto para descubrir que los dichos salidos de su boca y registrados son indiscutiblemente ciertos y aplicables en la vida diaria de los hombres.
Hay quienes sin leer el nuevo pacto se proponen hablar u opinar siendo muy incongruentes de hablar de un tema que desconocen, sólo por mencionar algunos que se la pasan descalificando la verdad, sin tomarse la molestia de leerlo y se contentan con solo oír esbozos y con ello se sienten expertos en el tema. Es triste ver su condición intelectual acatada por ellos mismos.
La palabra del Señor Jesucristo es verdad, es el Hijo unigénito y primogénito del Padre, enviado para testimoniar, predicar y enseñar lo que Dios quiere para el hombre de esta generación, es el único autorizado y legitimado para hablar de parte de Dios, profetizado desde los inicios de la humanidad, Jesucristo nace en un lugar en una época de poca gloria para el pueblo judío.
Los judíos no podían ver a un carpintero como su rey, un hijo de vecina como profeta, un hombre sin estudio como su maestro. Veían sus obras, oían sus palabras, atestiguaban sus hechos y ni aun así, lo contemplaban como su Mesías, el colmo era en el entorno en que vivía Jesús, quien se asombraba de la incredulidad manifiesta entre sus vecinos y familia.
Jesucristo dijo: No hay profeta sin honra sino en su propia tierra, y entre sus parientes, y en su casa. Y se cumple esta palabra a través del transcurso del tiempo, estas palabras retumban en los oídos y en la conciencia de aquellos que hemos sido llamados para cumplir el evangelio, al inicio de la profesión de y en Cristo nos guardamos de hablar ante los familiares, pero en forma silenciosa se pide al Padre por la extensión de la salvación para la familia, de sangre, de afinidad y de adopción, toda unión y conexión de todo familiar es pedido para ser salvo, no importando conocerlo o no conocerlo. El Señor sabe de la intención de nuestro corazón.
¿Dónde?, ¿Cuándo?, ¿Cómo?, ¿Quién?, solo lo sabe el Padre, así transcurre la vida de los que profesamos a Cristo, todo aquel que vaya partiendo de este mundo ha sido pedido para salvación, todo aquel que se vaya juntando con su pareja, se pide por la pareja y toda su familia, todo el que vaya naciendo también es pedido para ser salvo, es parte del propósito de vida de los siervos de Jesucristo.
Sabemos que toda la palabra de Jesucristo se cumple, y todo lo que pidamos al Padre en su nombre el bendito Padre lo hará. Sólo cree que Jesucristo es el Hijo de Dios. Amén.

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