Por esta palabra, ve.
- Cuerpo Editorial

- 26 may 2016
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Estas palabra las dijo el Señor Jesús a una mujer griega, sirofenicia de nación que se acercó a solicitarle la expulsión de un demonio que asechaba a su hija. Antes de entrar de lleno al tema, en el editorial 90 de este blog hay una explicación sobre este pasaje bíblico el cual me gustaría que también lo leyesen para tener un amplio conocimiento sobre esta lección de misericordia de nuestro Señor Jesús.
Transcribiré íntegramente estos versículos de Marcos capítulo 7 versículos 24 al 30 para degustar el gran amor que el Señor tiene para el cumplimiento de su palabra.
24 Levantándose de allí, se fue a la región de Tiro y de Sidón; y entrando en una casa, no quiso que nadie lo supiese; pero no pudo esconderse. 25 Porque una mujer, cuya hija tenía un espíritu inmundo, luego que oyó de él, vino y se postró a sus pies. 26 La mujer era griega, y sirofenicia de nación; y le rogaba que echase fuera de su hija al demonio. 27 Pero Jesús le dijo: Deja primero que se sacien los hijos, porque no está bien tomar el pan de los hijos y echarlo a los perrillos. 28 Respondió ella y le dijo: Sí, Señor; pero aun los perrillos, debajo de la mesa, comen de las migajas de los hijos. 29 Entonces le dijo: Por esta palabra, ve; el demonio ha salido de tu hija. 30 Y cuando llegó ella a su casa, halló que el demonio había salido, y a la hija acostada en la cama.
En el versículo 24 está escrito: se dirigió a la región de Tiro y Sidón; y entró en una casa, para que nadie lo supiese. Reafirma la enseñanza a sus discípulos que al visitar un lugar, se debe buscar una casa que los aloje. Otra confirmación es que él vino a su pueblo, el lugar de extranjeros estaba cerca y quería meditar su ministerio. Esa es la causa que explica que no quería que nadie lo supiese.
El versículo 25 denota la gran aptitud que Dios pone en las mujeres, darlo todo por los hijos, Dios hizo a la mujer y le dio ese estado de conciencia de buscar el bienestar para sus hijos (no todas las mujeres lo siguen y están en desobediencia al Padre) la naturaleza de la mujer no es evolución: es genética provista por el Padre desde antes de la fundación del mundo.
Este versículo relata la fe y la creencia de esta mujer gentil, que tan pronto supo que él estaba allí, se dirigió y se postró ante el Señor Jesús. Ella oyó y creyó, es el oído el elemento del cuerpo humano que Dios ha dispuesto para creer y entender su palabra.
Difícil era que una mujer se acercara a un judío y difícil que un judío la aceptara, no le interesa a la mujer la condición social de ese tiempo. Sabe que el poder lo tiene ese profeta. Y se humilla ante él , porque ya no puede sufrir más el dolor y tormento de su hija.
En el versículo 26, describe el Espíritu Santo su nacionalidad y su estado gentil, no era judía y ella se postra rogándole que eche fuera el espíritu inmundo que habita en su hija.
No hay barreras para acercarte al Señor Jesús, él está dispuesto a escuchar, en este tiempo a las naciones gentiles que conforman con los judíos mesiánicos: la iglesia. Solo falta que el oyente o lector de la palabra del Señor Jesucristo tenga la voluntad y la fe de hacerlo como esta mujer.
El Señor Jesús enseña a los discípulos y confirma que nuestro Padre el Dios de los judíos es justo y fiel con su pueblo, pero que este pueblo lo abandonará y se rebelará contra él, constituyó un problema de esa generación, de ahí sus palabras del versículo 27: “Deja primero que se sacien los hijos, porque no está bien tomar el pan de los hijos y echarlo a los perrillos”.
Los gentiles estaban separados de la gracia de Dios, Dios escogió al pueblo judío y toda aquél gentil que obedeciera la ley estaba en la gracia de Dios quien es justo y soberano, el tiempo de los gentiles se acercaba, así mismo los tiempos de la iglesia estaban próximos, a las naciones gentiles de nuevo el Señor la ponían en el plano de su amor y misericordia.
Envió a su hijo Jesucristo en sacrificio por todos los hombres de la tierra y de todos los tiempos venideros para que el hombre fuera salvo y tuviera acceso a su reino. La muestra de su amor en este versículo por su pueblo, queda como dardo de fuego en esa generación judaica y queda como testimonio que ahora los hijos de Dios por la fe en Jesucristo somos escogidos como hijos.
Él es el pan de vida y vino por su pueblo, no es el tiempo para los perrillos, el Señor Jesús vino a los suyos y estos lo rechazarían.
Ella estaba ante la oportunidad de su vida: tenía al Señor Jesús y su respuesta va de la mano de la contestación de Jesús, Sí, Señor; pero aun los perrillos, debajo de la mesa, comen de las migajas de los hijos.
No quiere nada para ella, su vida es una condición proveída de lo alto, ella no puede cambiar nada, su petición está sustentada para solicitar el favor de misericordia, la fe está comprobada al solicitarle su ayuda.
Somos perrillos lo sabe ella, pero, también sabe que su misericordia es más que su justicia.
Jesús al ver su fe le concede su petición. Por esta palabra, ve; el demonio ha salido de tu hija.
Este acto de fe lo enseña en Marcos el Espíritu para que lo hagas en los momentos difíciles de tu vida, y clames a él, es una prueba más que solo el amor y misericordia del Padre. Jesucristo es una realidad plena en la vida de todos aquellos que lo invocan, no seas rebelde e insensato. Jesucristo es el Hijo de Dios y él es la cabeza de la iglesia, no hay más.
El versículo 30 dice: Y cuando llegó ella a su casa, halló que el demonio había salido, y a la hija acostada en la cama.
Qué cosa o asunto hay en que el Señor Jesús no pueda actuar en lo que se refiere a los espíritus inmundos que sacuden a las personas y nos maltratan ante esta situación, tú tienes el conocimiento y la sabiduría. Amén.

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