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Editorial 114

  • Foto del escritor: Cuerpo Editorial
    Cuerpo Editorial
  • 16 jun 2016
  • 3 Min. de lectura

La paz del Señor Jesucristo en vuestro espíritu.


De las profecías menos difundidas y con una mayor desviación para no tener esa esperanza en la mente del hombre lo constituye el reino de Jesucristo por mil años en la tierra, ninguna religión, secta o denominación habla de este maravilloso tiempo, en el cual los hijos de Dios esperamos el regreso de nuestro Salvador para reinar juntamente con él.


Jesucristo vendrá a reinar por mil años e invitará y elegirá a los miembros de la iglesia que hayan renunciado al mundo y sus deseos, y creído en todas las promesas que enmarca su palabra en el nuevo pacto, la iglesia espera ese momento glorioso y gozoso: la venida de él por segunda vez a reinar a todas las naciones desde Jerusalén.


No todos los creyentes reinarán conjuntamente con Jesucristo en el milenio, muchos se quedarán a esperar el advenimiento del tiempo final y participar en la segunda resurrección, Jesucristo al mando y los declarados vencedores de los siete espíritus de la iglesia en obediencia, gobernarán la tierra y a sus moradores y harán posible un gobierno espiritual que contengan los principios del Padre. Será un reino de Jesucristo y su iglesia reinando sobre todo el género humano, un reino de paz, gozo, unidad y amor.


En el reinado de mil años Satanás y sus demonios serán atados y no tendrán parte ni suerte en ese bendito tiempo, el hombre en su naturaleza humana se rebelará y tendrá actitudes contrarias al gobierno que demanda humildad, sencillez y practicidad. Serán sometidos y puestos en lugares separados de los demás hombres que gustan de la paz, prosperidad y contentamiento.


Participar en este reino no es por edad, nación, genero, o cualquier otra circunstancia humana, reinar en ese tiempo es para los que hayan dejado todo por seguir a Jesucristo en su palabra; dejar religión, creencias, dogmas, seguimiento a hombres; por salir a la libertad y a la verdad en Jesucristo; por haberse sustentado solamente en la palabra de Jesucristo; por considerarte de los hijos de Dios por la fe en Jesucristo, por tener la visión en Cristo; por dejarse guiar por el Espíritu Santo; por seguir en amor con los demás hermanos de la iglesia; esto es pertenecer a los vencedores y es el justo premio de no ver participar de este mundo y sus deseos.


No se requiere vivir 60 años o más en el evangelio, se requiere ser fiel desde el momento en que dejas todo por seguir a Jesucristo, hay quienes tienen cincuenta años o más en el evangelio y no conocen esta doctrina (conocimiento). No es el transcurso del tiempo es la forma en que inviertas el tiempo de ahora en adelante. Pueden ser un año o menos o más, eso lo decidirá el Señor Jesús. Lo importante es que seas fiel a su palabra y vencerás al mundo y sus deseos, la renunciación y el ir en pos del Señor Jesús, es un buen inicio para encaminarte a ser de los vencedores.


Tú decides: ser de los vencedores y reinar mil años con Jesucristo o esperar el final de los tiempos y esperar el juicio. En posteriores blog hablaremos a detalle de esta promesa para los hijos de Dios por la fe en Jesucristo. Por hoy, que te baste saber que Jesucristo viene por su iglesia y ciertamente ya no en un pollino, el viene hacer juicio y a recompensar la fe, esperanza y amor de todos los santos (apartados del mundo). Amén.


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