Editorial 121
- Cuerpo Editorial

- 30 jul 2016
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La paz del Señor Jesucristo en vuestro espíritu
El pueblo judío enseñó al mundo entero lo que representa la humanidad: una nación odiada, incomprendida, atacada y discriminada. También ellos enseñan que han sido intrusos, desde que cometieron la atrocidad de matar al Hijo del Dios que los había elegido como su pueblo.
Fueron engañados por satanás que hizo todo lo posible por hacerlos despreciar la venida del ungido y a raíz de eso se convirtieron en un pueblo desarraigado y en pleno ambulantaje. Se asentó en diferentes naciones del mundo, su vagancia y posterior estacionamiento en sus lugares de residencia fueron bendecidas por el Altísimo que los ha ayudado en su peregrinar, por eso está escrito que su amor y misericordia es más grande que su justicia.
El pueblo judío sufrió grandes persecuciones a raíz del acontecimiento más vil y profano que hayan cometido, ya que su desobediencia al gran Dios les había costado deportaciones y hambrunas, pero nada con el peregrinar que duró casi los dos mil años desde el año del pueblo judío se asentó en Israel y desde ahí marca el tiempo de la venida de Jesucristo. Las maletas ya están preparadas para abandonar sus lugares de origen y volver a la gran ciudad.
La iglesia de Cristo ve todas estas manifestaciones guiada por el Espíritu Santo, la corriente satánica de voltear a ver a judíos es una prueba más de que el diablo no quiere que se haga la voluntad del Padre. Jesucristo nos alerta que el fin se acerca y hay que estar velando y orando.
Los hijos de Dios por la fe en Jesucristo vemos que muchas organizaciones humanas denominaciones se han volcado al judaísmo, olvidando a su Salvador Jesucristo, el anhelo y la esperanza espiritual es la venida del Señor Jesucristo. Muchos ha sido engañados e inclusive aprenden hebreo para orar a Dios y “ser mejor escuchados”, más los ignorantes desconocen que la lengua es arameo la que vino hablar Jesús en su ministerio.
Es la iglesia el cuerpo de Jesucristo, es en forma visible. En estos tiempos se acentúa más la lejanía de las religiones de Dios al convertirse en una concentración de las más estrategias diabólicas jamás inventada para no ver la verdad: Jesucristo. El mundo material absorbe cada vez más a los denominacionales, ellos tienen las maletas preparadas para desviarse del camino. Los hijos de Dios no tenemos maletas, solamente esperamos la venida del Señor Jesucristo e ir en pos de él, sabemos que nada nos llevaremos de este mundo y seguimos redimiendo el tiempo trabajando, estudiando y dando testimonio de que Jesucristo es el Hijo de Dios.
Después de la muerte viene el juicio: el infierno o el paraíso, no hay términos medios en la lengua del Señor. El religioso ha inventado el purgatorio, pero no hay ningún fundamento espiritual que lo sustente son solo dogmas al igual que muchos que enseñan para pervertir y adulterar al mundo.
Muchos ya están totalmente perdidos al poner sus ojos en este mundo y renunciar y no creer en la futura vida. Ellos merecen nuestra más profunda consternación. Despertaran de su sueño en un lugar que jamás se imaginaron y sorpresivamente vivirán lo que toda la vida se había negado.
Si los judíos preparan las maletas para su regreso a Jerusalén, la iglesia deja todo, no tiene maletas. Sale del lugar en el que esté para recibir al rey Jesucristo. ¡Qué diferencia oír la voz de Jesucristo y obedecerlo!
Nosotros hablamos a los religiosos y a los denominacionales: ¡Vuélvanse a Jesucristo, Él es el Salvador, quien pagó por los pecados! Deja las maletas de la desviación, incredulidad y salgan a la libertad, a la verdad y a la vida eterna. Es tiempo de volverse al Señor Jesucristo, pues el número de los redimidos está por completarse. Amén.

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