Porque su palabra era con autoridad.
- Cuerpo Editorial

- 21 ago 2016
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Jesús estaba provisto de una autoridad dada por su Padre (el único y sabio Dios), tenía facultad y potestad que él conoce todo lo del Padre (el día y la hora del fin él ya lo sabe, está sentado a la diestra de Él) él viene con las nuevas enseñanzas para los que siguen la voluntad de Dios. La doctrina adventista señala que este versículo les da autoridad para señalar el sábado como un día para guardar y esto constituye un error, Jesús enseñaba trabajando en los días de reposo, les reprochaba su hipocresía a los judíos de guardar los sábados y hacer menesteres terrenales para su provecho económico.
El mandamiento del Padre para la generación de hombres es a Él oíd, escuchar su palabra, leerla y oírla es el único mandamiento supremo de nuestro Padre, al Hijo le dio todo el poder, toda potestad en el cielo y la tierra y el Señor Jesús investido de ese poder ahora lo delega a los miembros de su iglesia (no dije religión, ni denominación).
Por eso tenía esa autoridad porque lo conoce y lo sabe todo y manifestaba su poder para ayudar al pueblo. Jesús ama al pueblo judío, aunque es el pueblo judío quien no lo reconoce. Él vino a salvarlo por el amor del Padre a los ancestros de ese pueblo. Pero todo estaba escrito para gracia de los pueblos gentiles.
En el versículo 33 del cuarto capítulo de Lucas describe a un hombre que tenía un espíritu de demonio inmundo. Pobres los que creen en las mentiras de la religión más embustera de todas al enseñar que en el infierno están los demonios o diablos, el príncipe de este mundo es el diablo y sus ángeles caídos no están en el infierno, ¿cuál sería el motivo de estar allá? Ellos pululan en el mundo, alrededor de la tierra, causando tanto mal a la humanidad por medio de intrigas, mentiras y odio tratando de destruir la obra de Dios, al hombre y su creación, buscando adeptos para confrontar a su Hacedor en los tiempos finales. El Hades es un lugar de tormento en donde hay un gusano que hace sufrir día y noche hasta el juicio a condenación de quienes mueren sin Jesucristo como sello de vida.
En el versículo 34 el espíritu inmundo pregunta ¿qué tienes con nosotros, Jesús nazareno? ¿Has venido para destruirnos? Ellos pensaban que había llegado el día de su castigo eterno, ese día sucederá después y serán lanzados al lago de azufre eterno junto con aquellos que no creyeron en Jesucristo.
Jesús cuenta con poder de reprender -ese poder está en los hijos de Dios por la fe en Jesucristo- aunque lo asombroso de este capítulo es la incredulidad del pueblo y clero judío que viendo estas manifestaciones sólo asentían en los hechos pero no en reconocerlo ni creerlo. Reprendió a esos espíritus para evitar le delatasen como el Hijo de Dios, pues primero había que dar testimonio de ello. Además, debía realizar los milagros y reclutar a sus discípulos, enseñarles aún muchas cosas más. Su tiempo de sacrificio aun no llegaba.
Leamos los siguientes versículos para deleitarnos de este relato espiritual plasmado en el capítulo de Lucas 4.31-37.
31 Descendió Jesús a Capernaum, ciudad de Galilea; y les enseñaba en los días de reposo. 32 Y se admiraban de su doctrina, porque su palabra era con autoridad. 33 Estaba en la sinagoga un hombre que tenía un espíritu de demonio inmundo, el cual exclamó a gran voz, 34 diciendo: Déjanos; ¿qué tienes con nosotros, Jesús nazareno? ¿Has venido para destruirnos? Yo te conozco quién eres, el Santo de Dios. 35 Y Jesús le reprendió, diciendo: Cállate, y sal de él. Entonces el demonio, derribándole en medio de ellos, salió de él, y no le hizo daño alguno. 36 Y estaban todos maravillados, y hablaban unos a otros, diciendo: ¿Qué palabra es esta, que con autoridad y poder mandar a los espíritus inmundos, y salen? 37 Y su fama se difundía por todos los lugares de los contornos.
Participa en propagar los hechos de Jesucristo. Amén.

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