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Más en tu palabra echaré la red.

  • Foto del escritor: Cuerpo Editorial
    Cuerpo Editorial
  • 28 ago 2016
  • 4 Min. de lectura

Lucas es el evangelista investigador por el Espíritu Santo, su diferencia con los otros evangelistas es que da más luz en el relato de sus pasajes bíblicos y éste que inicia el capítulo 5 no es la excepción. Dispongámonos pues a leerlo, para después discernirlo espiritualmente:


1 Aconteció que estando Jesús junto al lago de Genesaret, el gentío se agolpaba sobre él para oír la palabra de Dios. 2 Y vio dos barcas que estaban cerca de la orilla del lago; y los pescadores, habiendo descendido de ellas, lavaban sus redes. 3 Y entrando en una de aquellas barcas, la cual era de Simón, le rogó que la apartase de tierra un poco; y sentándose, enseñaba desde la barca a la multitud. 4 Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar. 5 Respondiendo Simón, le dijo: Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; más en tu palabra echaré la red. 6 Y habiéndolo hecho, encerraron gran cantidad de peces, y su red se rompía. 7 Entonces hicieron señas a los compañeros que estaban en la otra barca, para que viniesen a ayudarles; y vinieron, y llenaron ambas barcas, de tal manera que se hundían. 8 Viendo esto Simón Pedro, cayó de rodillas ante Jesús, diciendo: Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador. 9 Porque por la pesca que habían hecho, el temor se había apoderado de él, y de todos los que estaban con él, 10 y asimismo de Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Pero Jesús dijo a Simón: No temas; desde ahora serás pescador de hombres. 11 Y cuando trajeron a tierra las barcas, dejándolo todo, le siguieron.


En este capítulo el Espíritu a través de Lucas discierne que el Señor Jesús escogió a sus discípulos por amor, no porque hayan hecho algo importante o fueran conocidos en la sociedad, o fueran sabios o estudiados o muy religiosos. No, el Señor Jesús se manifestó a los discípulos porque él los eligió en la potestad que Dios le dio, no por obras sino por amor y misericordia, ya se ha expresado que al Señor Jesús le gustaba subirse a la barca y de ahí compartía al pueblo su palabra.


El ministerio de Jesucristo es pleno de sabiduría y ciencia y él sabía todo lo que iba a acontecer: le da dos instrucciones a Simón (al que después le había de llamar Pedro –piedra-) boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar. Pedro le dice que toda la noche ha trabajado y no han pescado, pero hay una frase de fe que proclama con sus labios: Más en tu palabra echaré la red. A Jesús toda potestad le ha sido dada en el cielo y en la tierra y a diferencia de Pedro en ese pasaje, los hijos de Dios ahora tenemos el Espíritu Santo de Dios, ya no nos habla el Señor audiblemente como a él, sino que quiere que andemos en el Espíritu y en su nombre hagamos lo que mejor nos conviene. Es una gran diferencia con los primeros tiempos de los discípulos, ellos esperaron el día de pentecostés para ser revestidos de lo Alto, en nosotros cuanto creemos y declaramos que Jesucristo es el Hijo de Dios, el Espíritu Santo mora en nosotros y ya nos movemos en él.


En el nombre de Jesucristo hacemos tal o cual cosa y así se hará. Es la diferencia del tiempo del pueblo de Israel y la iglesia de Cristo, el Espíritu mora en nosotros, dentro de uno. Otro parámetro que si te dicen ¿que religión que profesas? está en error, o al invocar al Espíritu Santo como si él estuviera fuera de uno, si la palabra misma te especifica que él mora en ti.


Pero volviendo al relato vemos que en el nombre de Jesucristo hay poder absoluto de lo Alto para lograr lo que necesitas, lo mejor de resaltar es que a Jesucristo no le interesa tu condición pecadora, o lo que hayas hecho en el pasado, lo importante es que creas como lo hizo Simón y en ese instante lo profetizó como un pescador de hombres.


En Hechos de los apóstoles se cumple la profecía de Jesucristo, cuando en obediencia esperó el día del advenimiento del Espíritu Santo y con su poder habló en el nombre de Jesucristo creyendo 5,000 almas.


Esto no sucede a los miembros de la iglesia, al recibir el Espíritu Santo, hay un precioso tiempo para esperar la profecía de la misión y de tu ministerio. El Espíritu Santo te irá revelando el don y los frutos que te va ir regalando para que obtengas una vida espiritual victoriosa, el ministerio te será revelado por Jesucristo en tu interior, puede ser por la iglesia, pero requiere un breve tiempo para que se te otorgue la función y servicio. La razón es porque primero debes disfrutar las mieles del amor de Dios en ti, para después crecer en gracia para con Dios y los hombres y revestirte del conocimiento de Dios, de la doctrina de Jesucristo y después revelar el amor que Padre dispensa a sus hijos a quienes busca con ahínco antes del fin de los tiempos, los que aun están dispersos y perdidos en el mundo, Amén.



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