El Hijo del Hombre es Señor aun del día de reposo.
- Cuerpo Editorial

- 3 sept 2016
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Si bien Jesús vino a enseñarnos que la misericordia y el amor son las leyes establecidas en el corazón para que en ellas pudiéramos vivir, estas reglas se ven contaminadas por alejarse de ayudar y apoyar a los demás hombres. Dios había señalado (cuando eligió al pueblo judío) un día para dedicarlo en adoración a Él y ser distintivo ante las demás naciones y lo hizo en señal de mostrar que Él hizo su creación en seis días y el séptimo lo descansó para admirar lo que hizo.
Así pues, hay seis días para los judíos de hacer el bien y amarse y el séptimo día lo ordenó para que guardasen el día en honrarlo y adorarlo, con las obras de amor y misericordia que habrían hecho durante ese periodo. Pero el tiempo y su necia voluntad de alejarse de Dios, los judíos fueron apartándose de la esencia espiritual de guardar el día de reposo y fueron llenándolo de una obligación terrenal de egoísmo y ambición.
Jesús venía a comprobar la desviación del pueblo judío al exhibirlo en su abandono a las leyes del Padre. La máxima creación de Dios es el hombre y velar por sus semejantes constituye la mejor manera de obedecer a Dios por el hombre. Procurarse el amor y misericordia entre los hombres es el máximo grado de estar en el Espíritu de Dios.
Transcribiré Lucas 6:1-11:
Aconteció en un día de reposo, que pasando Jesús por los sembrados, sus discípulos arrancaban espigas y comían, restregándolas con las manos. 2 Y algunos de los fariseos les dijeron: ¿Por qué hacéis lo que no es lícito hacer en los días de reposo? 3 Respondiendo Jesús, les dijo: ¿Ni aun esto habéis leído, lo que hizo David cuando tuvo hambre él, y los que con él estaban; 4 cómo entró en la casa de Dios, y tomó los panes de la proposición, de los cuales no es lícito comer sino sólo a los sacerdotes, y comió, y dio también a los que estaban con él? 5 Y les decía: El Hijo del Hombre es Señor aun del día de reposo. 6 Aconteció también en otro día de reposo, que él entró en la sinagoga y enseñaba; y estaba allí un hombre que tenía seca la mano derecha. 7 Y le acechaban los escribas y los fariseos, para ver si en el día de reposo lo sanaría, a fin de hallar de qué acusarle. 8 Mas él conocía los pensamientos de ellos; y dijo al hombre que tenía la mano seca: Levántate, y ponte en medio. Y él, levantándose, se puso en pie. 9 Entonces Jesús les dijo: Os preguntaré una cosa: ¿Es lícito en día de reposo hacer bien, o hacer mal? ¿Salvar la vida, o quitarla? 10 Y mirándolos a todos alrededor, dijo al hombre: Extiende tu mano. Y él lo hizo así, y su mano fue restaurada. 11 Y ellos se llenaron de furor, y hablaban entre sí qué podrían hacer contra Jesús.
Dios vino a salvar su creación, él tiene el poder para destruirla y lo hará cuando llegue su tiempo, el propósito del hombre es estar lleno de Dios y la misión de Dios es la salvación del hombre. Jesús lo establece al referirse así mismo como el Hijo del hombre. El hombre es la creación sublime de Dios, pues ni los ángeles tienen esa potestad; no es el sábado, ni un rito, ni una ley: lo que vino salvar al Padre es al hombre: lo más preciado que ha creado Dios.
Los judíos querían obedecer una ley que ellos mismos se habían encargado de volverla con su humanidad algo en contra de la esencia divina. Es el hombre la razón por la cual el Padre envía a su Hijo Jesucristo para salvarle. Hoy en día hay una secta que sigue haciéndose maldita al engañarse en tratar seguir guardando el sábado como un día de reposo, y así como los judíos son hipócritas y mentirosos, es la voluntad de nuestro Padre que sigas la enseñanza del Señor Jesucristo, haz el bien en cualquier día, manifiesta amor y misericordia para los que te rodean y vive en la fe en el Hijo de Dios.
Ahora a los hijos de Dios, cualquier día puede ser un día de reposo, ya no sábado por cuanto Él nos ha dado la libertad. Los tiempos han cambiado y sobre nosotros aplica la escritura de “orad en todo momento y en todo lugar” como regla a seguir. Ya no es ir a un lugar en particular, sino en cada momento que tengamos disponible es cuando podemos tener para guardarlo al Señor. Ya no más un día fijo, sino conforme a como tu vida esté planeada. Tanto es el amor de Dios que nos ha prodigado a nosotros la elección particular de decidir cuando podemos adorarle en lo individual y como congregación a fin de que lo importante sea que no perdamos comunión con él a causa del mundo y sus afanes.
Olvidémonos de crear necias reglas de exigir tal o cual día y tal o cual hora como diciendo que un día o una hora son para adorar al Señor. La hora y día de congregación ha de ser la que la congregación le parezca la más conveniente para que asistan todos sus miembros. Hay libertad en el espíritu, en Colosenses dice que los días de guardar son decisión de la Congregación.
Guarda esto en tu corazón: el día de reposo es vivir en el amor de Cristo con los semejantes: es el camino excelente. Amén.

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