top of page

Porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino

  • Foto del escritor: Cuerpo Editorial
    Cuerpo Editorial
  • 22 oct 2016
  • 2 Min. de lectura

Ésta palabra es una gran promesa y un gran desprendimiento de amor y poder que hace nuestro Padre a sus hijos, manifiesta una voluntad y confianza mayor que al pueblo judío al otorgarnos el Espíritu Santo en nuestra vidas. Ya el pueblo judío no es la elección de Dios, ahora es su iglesia a la que colma todos sus agrados y lo hace extensivo a través de la palabra de su Hijo.


Jesucristo es el escogido para hablarnos de la nueva verdad, de la buena nueva. Dios ha hablado por su Hijo, no atiende otra palabra, dio a su Hijo porque no había hombre que hubiera podido expresarla, podía haber error, desviación, omisión, alguna palabra mal dicho, sólo el Señor Jesús estaba autorizado por el Padre para enseñar y mostrar al mundo que él es el enviado y que su palabra es la única aprobada para ser oída y obedecida.


No temáis manada pequeña esta es la iglesia, la majada del pastor Jesucristo, los que hemos creído en ella hemos puestos nuestros ojos en el Autor y Consumador de la fe, no tenemos distractores, no ponemos la mirada en nada, ni en nadie, el reino es su Espíritu Santo, el Espíritu del Padre y del Señor Jesucristo morando en nuestras vidas, ¿a qué podemos temer? Si Dios con nosotros ¿quién contra nosotros?


Esta promesa se ha extendida a nuestros días y sólo la iglesia (los apartados, los que hemos salido fuera) tenemos esta gracia y poder el reino esta en nuestro corazón y así reinamos con él en esta vida. Esta es la vida que nos ha llamado a vivir en paz, gozo, amor, fe, esperanza, bondad, templanza, paciencia.


Los hijos de Dios no seguimos las enseñanzas del diablo que engaña al mundo a través de religiones para amar lo terrenal, lo almático; su engaño es: el éxito mundano, la riqueza, la fama, y los discípulos lo oyen y obedecen, aun cuando no saben el futuro que le depara Jerusalén escucha los versículos con atención.


Lucas 12:33-34 33 Vended lo que poseéis, y dad limosna; haceos bolsas que no se envejezcan, tesoro en los cielos que no se agote, donde ladrón no llega, ni polilla destruye. 34 Porque donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.


Nuestro tesoro es Cristo y nuestro corazón reboza a Cristo, de la abundancia del corazón habla la boca y somos llenos de Cristo.


Los discípulos fueron advertidos de la destrucción de Jerusalén y su templo y Jesús les enseña que hay que dar y contentarse con lo que se tiene, las buenas obras son darle a los santos, viudas, huérfanos, enfermos, desvalidos, ancianos, pobres y a todo aquel que lo necesite. Los discípulos no tenían nada, de todo se despojaron, esta palabra fue hecha todos los que quieren servir al Señor Jesús y perdura hasta ahora, a través de los siglos la palabra de Jesucristo tendrá vigencia hasta el fin de los siglos en esta vida. Amén.

Comentarios


Si tiene alguna duda, sugerencia o comentario, no dude en ponerse en contacto con nosotros al siguiente correo: lasanadoctrina2014@gmail.com

 2025 Buenas Nuevas, Mty. Mx.

bottom of page