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Editorial 138

  • Foto del escritor: Cuerpo Editorial
    Cuerpo Editorial
  • 26 nov 2016
  • 2 Min. de lectura

La paz del Señor Jesucristo


¿Por qué el Señor Jesús llamó al pueblo judío adúltero y perverso? ¿Quién podría llamarlo así a ese pueblo? ¿Acaso el Señor Jesús era muy intrépido para decirle al pueblo que profesaba la ley de su Padre? ¿Qué piensan aquellos que son obligados a judaizar de estas palabras escritas en el nuevo pacto? ¿Se rebelarán a Dios los enseñados a judaizar por ofender a un pueblo que eligió el mismo Padre? ¿O ya por fin habrán comprendido que el Señor Jesús y la iglesia es el nuevo plan de salvación que Dios ha propuesto para estos tiempos? Jesucristo como cabeza y la iglesia como cuerpo de él. Y los judíos ¿dónde quedaron en esta nueva relación con nuestro Padre? Es claro. Tiene que creer en el Hijo, dejar la ley y tradiciones judaicas y vivir en la fe del Hijo de Dios.


Ahora sí está claro y sencillo, fácil de comprender porque el Salvador y el que está sentado al Padre es nuestro Señor Jesucristo, el que dio su vida por todos por los que creen y por los que no creen. El pueblo judío es un pueblo escogido por Dios y siempre fue engañado por el enemigo de Dios, así como están engañados los que quieren y añoran a los judíos.


Volvamos a nuestra primera pregunta ¿Por qué el Señor Jesús llamó al pueblo judío adúltero y perverso? Salido de Dios y siendo él enviado para dar las buenas nuevas: el Hijo de Dios nace, crece y ejerce su ministerio en ese pueblo, vino a ser luz y dar luz a su pueblo: los judíos, y ellos simplemente no lo quisieron aceptar. Jesús sabía las intenciones del corazón del clero y una gran parte del pueblo. Y al ver su dureza de corazón vertió sobre ellos lo que el Espíritu le mando decir: perverso y adúltero. Duras palabras pero reales y que mostraban su condición desobediente y rebelde para seguir las palabras del Padre. Analicemos:


Adúltero

El pueblo judío era adúltero porque de labios honraban al Padre, en apariencia tenían signos de piedad, pero su corazón estaba lejos de Dios. Sus ojos le pertenecían a satanás al codiciar al mundo y pretender dominar las riquezas de las naciones de este mundo. Eran adúlteros porque teniendo Dios iban en pos de su enemigo satanás, pretendiendo engañar amando a Dios y amando lo terrenal, pagano.


Perverso

Poco a poco se fueron contaminando y en un afán de mantener el dominio y la riqueza del pueblo, fueron cambiando la palabra de Dios y llenando tradiciones y costumbres mercantilistas en aras de conseguir riquezas, no les importa cambiar la palabra del Señor conociendo su poder y aun lo afrentó más al matar a su Hijo, Jesús sabía su condición en el presente y en el futuro. Y no se arrepintieron y no obedecieron la buena nueva.


La higuera ya no dará ningún fruto. Esa generación era la culminación de un linaje generacional condenado por sus propias palabras y a través de estos siglos han visto ya el error en que cayeron sus padres. Ellos quieren las promesas terrenales. La iglesia de Cristo espera y anhela las promesas espirituales. Amén.

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