El versículo 18 del capítulo 16 de Lucas
- Cuerpo Editorial

- 26 nov 2016
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Un versículo totalmente aislado y que solo aparece en medio de una burla de fariseos y escribas al Señor Jesucristo y la contestación a su condición pecaminosa de no oír lo que el Padre quiere que oigan.
¿Acaso el Señor Jesús se equivocó de decir esta palabra en medio de alguna cuestiones de la ley y el seno de Abraham? Para empezar diré que el copista hace mal uso del texto para separar este versículo y lo pone de esta manera: Jesús enseña sobre el divorcio y pone después el versículo en Lucas 16:18 18 Todo el que repudia a su mujer, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada del marido, adultera. Hay algo que tiene que ser interpretado porque no cuadra con el anterior tema y el siguiente y eso tiene que meditarse en el Espíritu.
El capítulo 16 inicia enseñando a sus discípulos, luego el Espíritu describe una burla de los fariseos y escribas de las enseñanzas, posteriormente Jesucristo les hace ver lo malo de su actitud a las cosas de Dios y les señala el objetivo de la ley y luego viene el versículo 18 y tiene que ver con la relación de la religión judía y con su Dios.
Lucas es un investigador de la escritura por el Espíritu Santo, no deja nada aislado o sin sentido, en todo tiene una reflexión y esta meditación obedece a una situación y condición que mostraba el pueblo judío.
Dios, en su amor y misericordia les habla a través de su Hijo y menciona como conocedores de la ley y los libros del antiguo testamento, ya anteriormente en los dos versículos les habló de la ley y su vigencia hasta el fin de los siglos. Ahora habla de su condición que tienen con Dios e inicia ya con ello una separación significativa por su dureza de corazón y qué más con la palabra repudio de ellos a su palabra. Todo el que repudia a su mujer, y se casa con otra, adultera; el fin de una relación amorosa es el repudio, este pueblo heredó la palabra de Dios de sus padres, contaminada y leudada, poco a poco se fueron alejando de su Dios en pos de irse a otros dioses, uno de ellos Mamón, dios de las riquezas. En ese punto ellos ya eran adúlteros, ya lo había mencionado en el versículo 18: Todo el que repudia a su mujer, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada del marido, adultera, ya no estaban bien delante de la presencia de Dios; pues el amor a Dios había sucumbido a causa de despertar su instinto de confiar en lo material y dejarse llevar por la codicia y avaricia hicieron que se olvidaran de Él.
Tremenda desobediencia y desvarío por ir en pos de cosas fuera de su Dios. Jesucristo les hace recordar de este versículo para que detuvieran su locura. Y les complementa lo que dice y el que se casa con la repudiada del marido, adultera. Y el pueblo que haga lo del clero es adúltero. No hay vuelta de hoja: religiosos y pueblo están coludidos para no seguir la voluntad del Padre. ¿Era mucho pedir que creyeran que él era el enviado de Dios? ¿Tan ciegos estaban que no reconocieron en la escritura que así deberían de creer? ¿Por qué empecinarse en hacer lo contrario a la escritura? El pueblo judío le volteó la cara al Señor Jesucristo y no quiso dejar su rebeldía e insensatez.
Ya no serán el pueblo de Dios, ahora será entregado su lugar al cuerpo de Cristo: la iglesia. Han sido declarados adúlteros y han sido repudiados. No creer tiene consecuencias, burlarse de las enseñanzas es otra cosa, por eso la dureza de la palabra y la advertencia de su condición espiritual ante Dios.
Pueblo adúltero ¿acaso amigo lector no estará pasando en la iglesia el día de hoy? Se ha olvidado hablar de la palabra de Jesucristo. Jesucristo es el Hijo de Dios, es el único acto de fe que tienes que creer para iniciar un camino de una relación de amor con tu Salvador. Atrévete y deja todo para venir a Jesucristo está escrito: en tu biblia: ¡Jesucristo es el Hijo de Dios! Amén.

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