Editorial 139
- Cuerpo Editorial

- 3 dic 2016
- 2 Min. de lectura

La paz y gracia del Señor Jesucristo en vuestro espíritu
Hay una gran diferencia cuando se lee detenidamente el nuevo testamento con el momento preciso para meditar y reflexionar, ningún libro escrito por hombre alguno te llevará a la paz de que estás leyendo la verdad, sólo la verdad: sin apartarse una tilde, una letra, o una palabra, mucho menos una frase.
Hubo un tiempo que se prohibió leer la biblia y solamente muy pocos lo hacían y eran expertos en latín, el Espíritu Santo moraba en ellos y los llevaba en la meditación y los guiaba en su mente y corazón a guardar la palabra del Señor Jesucristo, así en una era oscurantista provocada por el diablo orilló a una religión a posesionarse de la biblia y a su gran tarea de no difundir la escritura: solamente soltó una gran cantidad de dogmas, doctrinas, tradiciones y costumbres totalmente fuera de la escritura y fue el comienzo de su prostitución al contaminarse y codiciar los reinos de la tierra, alejándose de la palabra que el Espíritu Santo retuvo en el nuevo testamento.
No es la intención de este blog tratar temas religiosos sino solamente difundir la palabra siempre fresca del nuevo testamento y hoy queremos hacer un comparativo de las cosas añadidas que intentan oscurecer la palabra y desviarla de la originalidad de la escritura, al final tú serás el que tome la decisión de elegir quién está en el error.
Comenzaremos con algunos nombres místicos y humanos que quieren desviar de las características del Señor Jesucristo y convertirlo en un concepto humano y sin sentido lo cual es muy útil para la mercadería y el fomento a la idolatría: habrán oído mencionar “el Divino Rostro” y ponen el rostro de una figura humana europea, “ el sagrado corazón de Jesús” y ponen la figura de un humano mostrando un corazón en el pecho; “Jesús sacramentado” un copón dorado con destellos de luz; “corpus christi” cuerpo de Cristo y lo representan con una copa dorada y una hostia, la más idolátrica es el símbolo de una cruz y la figura de un hombre crucificado; y una que en mi opinión es la más difundida y la menos comprendida la “santa cena” en donde aparece trece personas pintadas en una cena con alimentos, pan y vino, tratando de ilustrar la última cena del Señor Jesús, que es vista por todos y no es practicada, antes han hecho otras liturgias. Y hay muchas más que ya no mencionaremos porque lo importante es señalar lo que está escrito en el evangelio:
Hijo de Dios, Buen Pastor, Salvador, Maestro, Señor, Verdad, la Vida, la Resurrección, el que está sentado a la derecha del trono de la gracia, el que es, era y ha de venir, la Estrella resplandeciente de la mañana, el Primogénito y el Unigénito de Dios, el Alfa y el Omega, Emmanuel, el Señor de señores, la Vid verdadera, Cordero de Dios, el Pan de vida, Cabeza de la iglesia y muchos más nombres y sólo te demanda creer en tu corazón y en tu mente y lo proclames con tu boca: Jesucristo es el Hijo de Dios. La eternidad para vivir en él descansa en tu fe. Amén.




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