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Tu fe te ha salvado

  • Foto del escritor: Cuerpo Editorial
    Cuerpo Editorial
  • 11 dic 2016
  • 3 Min. de lectura

Lucas 17:11-19 11 Yendo Jesús a Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea. 12 Y al entrar en una aldea, le salieron al encuentro diez hombres leprosos, los cuales se pararon de lejos 13 y alzaron la voz, diciendo: ¡Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros! 14 Cuando él los vio, les dijo: Id, mostraos a los sacerdotes. Y aconteció que mientras iban, fueron limpiados. 15 Entonces uno de ellos, viendo que había sido sanado, volvió, glorificando a Dios a gran voz, 16 y se postró rostro en tierra a sus pies, dándole gracias; y éste era samaritano. 17 Respondiendo Jesús, dijo: ¿No son diez los que fueron limpiados? Y los nueve, ¿dónde están? 18 ¿No hubo quien volviese y diese gloria a Dios sino este extranjero? 19 Y le dijo: Levántate, vete; tu fe te ha salvado.


El anterior pasaje de la escritura nos enseña diferentes revelaciones en las cuales el Señor Jesús se desenvolvía en su ministerio.


Jesús se trasladaba hacia Jerusalén, el tiempo de su fin de la primera visitación a la tierra se acercaba, y al oír unos leprosos que pasaba Jesús salieron a su encuentro desde lejos. La lepra en aquellos tiempos era un azote a los pueblos y el pueblo judío a pesar de su distinción con los demás pueblos paganos, también cundía como plaga dicha enfermedad debido al pecado en que se encontraba frente al Padre.


Y clamaron a Jesús el Maestro y le alzaron la voz diciendo; Maestro, ¡ten misericordia de nosotros! No le pidieron que los sanara, sino que daban entender quitara el oprobio de dicha enfermedad que los confinaba a un aislamiento y al alejamiento con sus demás familiares. El que escribe este tema ha visto durante más de treinta años, que el que invoca el nombre del Señor Jesús tiene rápida respuesta, sin ver objetos, ni figuras, simplemente cerrando los ojos o mirando al cielo, hablando con el corazón y su mente. El Señor Jesús atiende la necesidad de quien lo invoca.


Él lo sabe todo y les dijo: Id, mostraos a los sacerdotes y ellos obedecieron, los leprosos sabían que los sacerdotes no los recibirían hasta no estar sanos, pero a ellos no les importa esa tremenda condición, obedecieron el mandato de Jesucristo y fueron. Aconteció que mientras iban, fueron limpiados. Obedecer o acercarte a una promesa se hace realidad, es un hecho, es una realidad. Esto no es una invención, o un pasaje creado, esto es la realidad espiritual.


Mientras eso sucede, uno de los diez tiene conciencia de su sanidad y se devuelve glorificando a Dios a gran voz. ¡Qué tremenda enseñanza de humildad y de reconocer al Señor Jesucristo, verdadero sanador! Y dice la escritura que se postró a sus pies y le dio las gracias. Lucas descubre que era samaritano (En pasados blogs hablamos de los samaritanos recomendamos leerlos Blog 131-1 ¿Haciendo qué cosa heredaré le vida eterna?


Jesús dijo ¿dónde están los nueve? Son los que se olvidan de las maravillas de Dios y siguen las tradiciones de la religión, ignoran que la verdadera vida espiritual es estar en constante comunión con el Señor Jesús. No son los hombres que ministran sanidad y salvación: es el poder de Jesucristo para que nadie se envanezca y piense que es un ser humano a quien hay que dirigirse.


Otra lección es la que se muestra en los siguientes dos versículos, el pueblo judío olvida los beneficios de Dios rápidamente. Amigo lector ¿es usted algunos de los nueve, o es el que se vuelve a Jesucristo dejando religión y denominación?


Y al verlo le dijo levántate, vete; tu fe te ha salvado. Levántate en el nombre de Jesucristo y confía en la salvación por creer a su palabra, no hay otro camino, no hay otra forma, solamente creer en Jesucristo como el Hijo de Dios. Amén.

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