Editorial 141
- Cuerpo Editorial

- 17 dic 2016
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La paz y gracia del Señor Jesucristo este en vuestro espíritu.
La tendencia actual y futura de la humanidad es olvidarse del Señor Jesucristo, el príncipe de este mundo satanás ha dominado y es el promotor de enseñorearse en todas las áreas geográficas y sociales, tiene su dominio en la política, la religión, la educación, la economía, la ciencia, la sociedad, el deporte, el esparcimiento, la cultura y el arte. Todo con el propósito de que no creas en el Señor Jesucristo.
Es difícil pensarlo y aun más creerlo, sin embargo es cierto. El mundo te ofrece todo para que sigas lo material y lo terrenal. En todos los ámbitos ha hecho creer que el hombre es la concepción maravillosa de la humanidad y hace olvidar que el género humano procede del que da aliento de vida; el Padre. Satanás engaña y seduce a las almas distorsionando la esencia de Dios: en algunos casos lo mistifica y en la otra lo hace un hombre como nosotros. Lo hace para confundir a los que no son de él.
Ha hecho creer que todas las religiones te llevan a Dios, pero aún fomenta la guerra entre ellas. Desde la instauración del consejo mundial de las iglesias, las ha conjuntado para mantenerlas cautivas y adormecidas todo en aras de que la palabra del Señor Jesucristo no se publique y si lo hacen lo hagan en forma desordenada y desconsoladora, a fin de que no se animen a publicarla y se concreten hablar del judío y su religión, un pueblo que dejó la voluntad de Dios y le ha costado caro el haber despreciado su palabra.
Así como los judíos tienen asegurada su permanencia por disposición divina, así los osos (Rusia y China) se mantendrán hasta el día final y no precisamente por su comunión con Dios, sino para que se cumpla la profecía del fin de este milenio. La iglesia, quienes son todos aquellos que proclaman que Jesucristo es el Hijo de Dios y dejan religiones y organizaciones humanas y se congregan y ponen su vista en el Señor Jesucristo, no teme de los acontecimientos políticos, económicos, sociales que acontecen en el mundo exterior.
Mantenerse en el nombre de Jesucristo nos hace fuertes, aun cuando nos vean débiles, nos renace la fe a pesar de la negatividad del mundo, nos mantiene unidos aun cuando nos vean esparcidos, nos mantiene llenos de esperanza, a pesar de las burlas e incredulidad de los demás. ¿Que sacrificio puedes ofrecer a Dios o al Señor Jesucristo más que la de creer en su nombre?
Jesucristo es la puerta y te invita a entrar por ella, Jesucristo es el camino y te invita recorrerlo, Jesucristo es la vida y te invita a vivir en plenitud tu vida espiritual y física, Jesucristo es la verdad y se complace en mostrarla para que seas sabio y justo, Jesucristo es el Hijo de Dios y desea que ingreses a la familia del Padre, rechazas esta invitación o dejas llevarte por las tradiciones sin fundamento en Dios. Sal de dónde estás, la victoria está en tus manos y él te ha declarado vencedor del mundo. Amén.




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