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Editorial 142

  • Foto del escritor: Cuerpo Editorial
    Cuerpo Editorial
  • 24 dic 2016
  • 2 Min. de lectura

La paz del Señor Jesucristo en vuestro espíritu


En cierta ocasión me preguntaban ciertos hermanos en Cristo ¿cuál era el destino de los antecesores de un creyente? ¿Acaso ellos no habrían tenido la oportunidad de salvarse, o si su condición era ya de condenación eterna? Ciertamente esta pregunta es sumamente interesante y la lectura del evangelio en el Espíritu todo lo escudriña y nos satisface con la verdad. Dios es bueno y no quiere que nadie se pierda, sino que vengan al conocimiento del Hijo de Dios, Dios nos hace a nosotros y ha hecho a todos los hombres vivientes, a los antecesores y sucesores, a los pasados de nosotros y a los que vendrán. Dios es el eterno y tiene todo en sus manos. Dios es amor y su misericordia llega hasta los cielos.


En diversas ocasiones el Señor Jesús y el apóstol Pablo nos dicen que no debemos juzgar el destino de las personas, si se salvó o no. Porque esa potestad es de Dios, solamente de nuestro Padre, el gran Dios quien tiene todo el poder para dar vida y en Jesucristo vida en abundancia. Solamente el Padre de todos los espíritus, el que creó los cielos y la tierra y todo lo que en ella habita, se ha reservado el destino de cada ser humano que deje de vivir en esta tierra.


La escritura registra en el primer capítulo la genealogía de Jesucristo y se puede leer a todos los que engendraron a sus sucesores, el estar llenos de la misericordia y amor de Dios, todos ellos en la carne cumplieron su propósito en Dios para que saliera la estirpe humana del Señor Jesús, Dios tuvo piedad para con todos aquellos antecesores que cumplieron una encomienda de engendrar y cumplir con su voluntad. Este ejemplo debe de dar paz a todos los que han creído en Jesucristo y ver el maravilloso plan de Dios que tiene un propósito incomprensible a la mente y corazón humano.


Veamos un ejemplo: el papá de Juan el bautista “Zacarías“, no estuvo a la altura del hijo para testificar de Jesucristo y no salió al desierto como su hijo y sin embargo reúne todas las condiciones para ser salvo, por las obras descritas en el nuevo pacto. El que hizo el presente, también hizo el pasado e hizo el futuro también. No debemos de preocuparnos por nuestros antecesores. El Padre de misericordia es el que hizo nuestras generaciones, es el que hizo a nuestro bisabuelo, abuelo, a nuestro papá y a todos nuestros ancestros. Y luego somos nosotros los que constituimos el presente, que para llegar a ser cada uno de nosotros se tuvo que recorrer nuestra genealogía anterior, en todo está la voluntad de Dios.


Tú responsabilidad es acercarte a Jesucristo reconociendo que es el Hijo de Dios y ser salvo y tener vida eterna, esa es tu responsabilidad ante el Creador, tu genealogía te lo demanda, ellos te prodigaron de todos los cuidados para que tú fueras salvo, está en tí tomar la más grande decisión de tu vida. La salvación es del Señor Jesucristo, es la mejor noticia para tu vida ¡Hoy! Amén.

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