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Porque Dios no es Dios de muertos, sino de vivos.

  • Foto del escritor: Cuerpo Editorial
    Cuerpo Editorial
  • 24 dic 2016
  • 4 Min. de lectura

En las religiones de todo el mundo sus líderes enseñan a sus feligreses lo que ellos quieren que sigan conforme a sus deseos y conveniencias, al asistir a sus templos se ponen de acuerdo sus líderes para que crean en sus enseñanzas casi siempre fuera de la voluntad de Dios.


Los saduceos eran insensatos en su manera de pensar y de interpretar la escritura. Ellos al igual que los fariseos y algunos dicen también que los esenios pertenecían a una clase religiosa dentro del judaísmo, que creían sobre ciertas cuestiones algunas interpretaciones generalmente erradas. Eso es lo que provocan las religiones, la división del pensamiento hasta hacerse irreconciliables con ellos mismos.


Hace tiempo vi una película de cómo son los judíos en sus reuniones. Los judíos tienen una tradición de todos los sábados de hablar en las sinagogas y anotar todo lo que se dice. Hoy habrá algunas 30 corrientes religiosas judías y hasta estos años ellos se la pasan discutiendo en la forma de que deben de vivir.


En sus sinagogas desde que se fundó el estado de Israel siguen discutiendo en la mejor forma de gobierno para esperar al Mesías, no reconociendo a Jesucristo como su salvador, de ahí, que es inconcebible que creyentes en Cristo todavía siguen aceptando que tener comunión espiritual con ese pueblo, es un signo de salud y obediencia y se olvidan que ellos han rechazado la voluntad de su Dios y de su Hijo Jesucristo. La religión judaica está muerta para Dios y de no ser por su amor y misericordia, ese pueblo vive no por su religión, sino por la promesa de nuestro Padre dada a su siervos fieles a Él, así de misericordioso es nuestro Padre. Si perdonaría al pueblo judío el haber matado a su Hijo en desobediencia no exterminándolo, ¡qué no podrá perdonar a las demás almas de las naciones gentiles!

Voy a transcribir el siguiente pasaje del nuevo pacto en Lucas 21:27-40 para que lo leas amigo lector y comprendas algunas lecciones que nos enseña el Señor Jesucristo sobre la vida eterna.


27 Llegando entonces algunos de los saduceos, los cuales niegan haber resurrección, le preguntaron, 28 diciendo: Maestro, Moisés nos escribió: Si el hermano de alguno muriere teniendo mujer, y no dejare hijos, que su hermano se case con ella, y levante descendencia a su hermano. 29 Hubo, pues, siete hermanos; y el primero tomó esposa, y murió sin hijos. 30 Y la tomó el segundo, el cual también murió sin hijos. 31 La tomó el tercero, y así todos los siete, y murieron sin dejar descendencia. 32 Finalmente murió también la mujer. 33 En la resurrección, pues, ¿de cuál de ellos será mujer, ya que los siete la tuvieron por mujer? 34 Entonces respondiendo Jesús, les dijo: Los hijos de este siglo se casan, y se dan en casamiento; 35 más los que fueren tenidos por dignos de alcanzar aquel siglo y la resurrección de entre los muertos, ni se casan, ni se dan en casamiento. 36 Porque no pueden ya más morir, pues son iguales a los ángeles, y son hijos de Dios, al ser hijos de la resurrección. 37 Pero en cuanto a que los muertos han de resucitar, aun Moisés lo enseñó en el pasaje de la zarza, cuando llama al Señor, Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob. 38 Porque Dios no es Dios de muertos, sino de vivos, pues para él todos viven. 39 Respondiéndole algunos de los escribas, dijeron: Maestro, bien has dicho. 40 Y no osaron preguntarle nada más.


Las respuestas del Señor Jesucristo son la verdad, eso es un principio de fe indiscutible, ningún hombre que ha existido en el mundo ha dicho qué es la verdad, solo Jesús de Nazaret lo ha expresado y el Espíritu Santo lo ha registrado en la escritura. Él es salido de Dios, él ha sido declarado unigénito y primogénito por Dios, él es el Hijo de Dios. Quien crea esto tiene la salvación, vida eterna y tiene la familiaridad con Dios de hijos de nuestro Padre.


Quién sabe por cuantos siglos los saduceos habían mal interpretado la escritura. En cinco versículos el Señor Jesús les enseñó el verdadero sentir de lo que expresó Moisés. Porque esta secta de los judíos creía que la resurrección era como vivir otra vez en la tierra y repetir un ciclo de vida y eso definitivamente es un error. En nuestros tiempos las religiones cuando hablan de la resurrección o la vida que está por venir en la partida de este mundo engañan a sus seguidores con falsas expectativas y recompensas, así sean intelectuales, técnicos o dominadores de tecnología, teólogos, filósofos, científicos y demás clasificaciones humanas, son como los saduceos: deliran y desvarían sobre este tema.


En estas frases condensó el conocimiento de Dios sobre el mundo, a que veamos lo espiritual, lo eterno como fue al principio; pero una desobediencia nos enclavó a esta humanidad. Después de haber oído esta palabra, los saduceos ya no osaron preguntarle más reconociendo y juzgando que la respuesta era cierta y para creerse. El Señor Jesús nos restaura para ya no pensar en lo terrenal sino en lo espiritual.


Esta vida es efímera y temporal, el enemigo de Dios desvía a estar pensando en este mundo y querer ver que lo eterno es igual, es un error terrible, lo eterno es lo mejor y es indescriptible cuando naces espiritualmente, al paso de tu crecimiento el Espíritu te hará sentir, experimentar y ver lo eterno gradualmente. Amén.

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