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Y estaban siempre en el templo alabando y bendiciendo a Dios

  • Foto del escritor: Cuerpo Editorial
    Cuerpo Editorial
  • 21 ene 2017
  • 3 Min. de lectura

Hemos establecido que Lucas es un profundo investigador de los hechos del ministerio de Jesucristo por el Espíritu Santo y que su evangelio constituye un fiel relato de lo acontecido y la lectura de éste nos proporciona una revelación de los acontecimientos que sucedieron. En el capítulo de Lucas 24:50-53 describe el momento de la partida del Señor Jesucristo, ya se ha mencionado en anteriores blogs algunas referencias espirituales de este hecho, a continuación transcribiremos estos versículos y como punto central revelarnos el versículo que hemos utilizado como tema de esta semana.


50 Y los sacó fuera hasta Betania, y alzando sus manos, los bendijo. 51 Y aconteció que bendiciéndolos, se separó de ellos, y fue llevado arriba al cielo. 52 Ellos, después de haberle adorado, volvieron a Jerusalén con gran gozo; 53 y estaban siempre en el templo, alabando y bendiciendo a Dios. Amén.


En el evangelio de Marcos 16:19 y 20 está escrito:

19 Y el Señor, después que les habló, fue recibido arriba en el cielo, y se sentó a la diestra de Dios. 20 Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, ayudándoles el Señor y confirmando la palabra con las señales que la seguían. Amén.


En los evangelios de Mateo y Juan no hay referencia de la partida del Señor Jesucristo constituyendo el final de esos escritos en diferentes mensajes del tema que nos ocupa. En Marcos hace referencia que salieron a predicar a todas partes.


Esta actividad no sucede en un tiempo inmediato, recordemos que la principal encomienda de Pedro consistía en mantener a los 11 discípulos juntos hasta la venida del Espíritu Santo y una vez manifestado entre los discípulos iniciaron con la dirección del Espíritu para predicar y dar a conocer la nueva doctrina de salvación que consistía en dar a conocer al Señor Jesucristo, bautizar a los creyentes, animarlos a invocar a Dios como Padre y vivir en amor. Así inicio la iglesia en Jerusalén y está registrado en el libro de los Hechos de los Apóstoles.


Volviendo a nuestro tema ocurre algo semejante que en el evangelio de Marcos, lo escrito en Lucas: y estando siempre en el templo; obedece a un corto período, mientras la iglesia se disponía a salir de las costumbres judaicas, en Hechos de los apóstoles indica que el apóstol Pedro se reunía a predicar en la puerta del templo denominada la hermosa. El templo ya no constituía absolutamente nada para Dios, el clero judío seguía manteniendo el control de la religión y del templo y no iban a permitir que los discípulos de Jesús predicaran el evangelio en paz.


En el referido libro de Hechos de los Apóstoles los altos clérigos judíos mandaron azotar a los discípulos por predicar el evangelio de Jesucristo. La palabra siempre obedece a una simbología temporal que los primeros discípulos iban a luchar contra las tradiciones y costumbres que observaban. El templo de Jerusalén iba a ser destruido 40 años después y hasta al día de hoy no ha sido edificado aun.


Así que no podemos tomar literalmente la palabra siempre, sino como un modo de que los primeros discípulos iniciaron la obra evangelizadora en dicho lugar, Saulo de Tarso fue llamado de perseguidor de la iglesia a servidor de la misma y fue conocido como apóstol por el Espíritu Santo.


Las palabras alabando y bendiciendo a Dios, se refieren a las primeras manifestaciones del cuerpo de los primeros creyentes, es el primer escalón de la gran escalera de vida espiritual para agradecer a Dios el haber sido escogidos para salvación y la vida eterna. Así iniciamos en la vida espiritual con estos primeros esbozos hasta llegar a la madurez del varón perfecto. Amén.



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