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El que no honra al Hijo, no honra al Padre que le envió.

  • Foto del escritor: Cuerpo Editorial
    Cuerpo Editorial
  • 26 feb 2017
  • 4 Min. de lectura

Las palabras del Señor Jesucristo son una lección importante a los que habían de creer en su nombre. El pasaje del quinto capítulo de Juan, en sus versículos 19 al 29 tiene un profundo misterio en el cual descansa el revelado reino del Señor Jesucristo en este mundo.


El evangelio de Juan es revelador, por eso es sumamente preciso y relevante demostrar la divinidad del Señor Jesús con una verdad inobjetable: el Señor Jesús es el Verbo que hace la voluntad de Dios, sin ser más que el Padre. Es una maravilla constante lo que Dios hace en el mundo.


En el versículo 21 hay una declaración por demás oportuna antes de decir el titulo del tema: el Padre tiene el poder de levantar a los muertos física y espiritualmente y da vida, del mismo modo el Hijo da vida a los que quiere, los ejemplos vienen en todas las maravillas que hizo al compadecerse de los que se acercaron a él. Juan 5:22 Porque el Padre a nadie juzga, sino que todo el juicio dio al Hijo, esta afirmación es más que una muestra de la dimensión celestial otorgada a Jesucristo: NADA NI NADIE tiene ni obtiene esta condición delante del Padre, mas ¡ay de aquellos que se encargan de introducir figuras de entre el Señor Jesús y el Padre!.


En el versículo 23 desenmascara la mentira y la falsedad: no se puede invocar al Padre si no es por Jesucristo. Dios es el Padre y no es válido decir -Dios- y Él te escucha. Ya no hay tal comunión, ahora son el Padre y Jesucristo, relacionados con el reino de Dios. Lo demás es hueco, artificial, vano e inexistente.

Jesucristo es la Verdad y el Padre el Verdadero; Jesucristo es el Enviado y el Padre es el Autor del plan de salvación al hombre. De nuevo, no hay nadie ni nada que interfiera en esta sencilla enseñanza, nadie puede ocupar un lugar cercano a esta relación divina.


La religión se empecina a engañar a través de figuras y su mitificación aunque no poseen absolutamente nada de divinidad. El diablo utiliza estos artificios para desviar a la idolatría y enredarse cada vez más a su perdición. Este capítulo es de certidumbre y de verdad, quien que no crea a estas palabras y persista en devociones desviadas o extrañas se ha hecho acreedor del juicio. No se puede desatender lo dicho en el versículo 24 la palabra vertida de Jesucristo ante el pueblo judío: es un fiel testimonio de la voluntad del Padre, no esta en discusión su victoria que consiste en la vida eterna y no vendrá a condenación. De esto hemos sido salvados los hijos de Dios, de haber creido en la palabra del Señor Jesucristo y hemos experimenbtado de nuestra posicion mortal a una que tenga vida espiritual.


La condición de los que andan en este mundo es muerte espiritual y física, creer que Jesucristo es el Hijo de Dios te conduce a la salvación y a la vida eterna (los negocios, el trabajo, las pasiones, los deleites, la religión, afanes son los conductos a un desvío), pero tienes que hacerte del lado de Jesucristo.


Al finalizar su misión en la tierra el Señor Jesús iría a testificar a los que habían muerto de que el tiempo se había cumplido. El resultado: dos condiciones y lugares: los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; más los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación.


Esa era la condición y el pacto de seguir una ley a los que habían muerto antes de Jesús: los practicantes de lo bueno y los practicantes de lo malo ante Dios. Hoy hay fe, por la fe en el Señor Jesús, el oír su palabra y confesar su nombre te salva y te da vida eterna, ya no somos juzgados como el pueblo judío, que fue por una ley difícil de salvar.


Transcribimos los siguientes versículos íntegra y literalmente para que vean lo difícil de salvarse con la ley, es mejor el mensaje de la fe en el Hijo de Dios, Amén.


Juan 5:19-29 19 Respondió entonces Jesús, y les dijo: De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente. 20 Porque el Padre ama al Hijo, y le muestra todas las cosas que él hace; y mayores obras que estas le mostrará, de modo que vosotros os maravilléis. 21 Porque como el Padre levanta a los muertos, y les da vida, así también el Hijo a los que quiere da vida. 22 Porque el Padre a nadie juzga, sino que todo el juicio dio al Hijo, 23 para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que le envió. 24 De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida. 25 De cierto, de cierto os digo: Viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oyeren vivirán. 26 Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo; 27 y también le dio autoridad de hacer juicio, por cuanto es el Hijo del Hombre. 28 No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; 29 y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; más los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación.

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