Y dio aviso a los judíos, que Jesús era el que le había sanado.
- Cuerpo Editorial

- 4 mar 2017
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Transcribiremos íntegramente el pasaje bíblico del que será tópico a tratar en esta ocasión:
Juan 5:1-16 Después de estas cosas había una fiesta de los judíos, y subió Jesús a Jerusalén. 2 Y hay en Jerusalén, cerca de la puerta de las ovejas, un estanque, llamado en hebreo Betesda, el cual tiene cinco pórticos. 3 En éstos yacía una multitud de enfermos, ciegos, cojos y paralíticos, que esperaban el movimiento del agua. 4 Porque un ángel descendía de tiempo en tiempo al estanque, y agitaba el agua; y el que primero descendía al estanque después del movimiento del agua, quedaba sano de cualquier enfermedad que tuviese. 5 Y había allí un hombre que hacía treinta y ocho años que estaba enfermo. 6 Cuando Jesús lo vio acostado, y supo que llevaba ya mucho tiempo así, le dijo: ¿Quieres ser sano? 7 Señor, le respondió el enfermo, no tengo quien me meta en el estanque cuando se agita el agua; y entre tanto que yo voy, otro desciende antes que yo. 8 Jesús le dijo: Levántate, toma tu lecho, y anda. 9 Y al instante aquel hombre fue sanado, y tomó su lecho, y anduvo. Y era día de reposo aquel día. 10 Entonces los judíos dijeron a aquel que había sido sanado: Es día de reposo] no te es lícito llevar tu lecho. 11 Él les respondió: El que me sanó, él mismo me dijo: Toma tu lecho y anda. 12 Entonces le preguntaron: ¿Quién es el que te dijo: Toma tu lecho y anda? 13 Y el que había sido sanado no sabía quién fuese, porque Jesús se había apartado de la gente que estaba en aquel lugar. 14 Después le halló Jesús en el templo, y le dijo: Mira, has sido sanado; no peques más, para que no te venga alguna cosa peor. 15 El hombre se fue, y dio aviso a los judíos, que Jesús era el que le había sanado. 16 Y por esta causa los judíos perseguían a Jesús, y procuraban matarle, porque hacía estas cosas en el día de reposo. 17 Y Jesús les respondió: Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo. 18 Por esto los judíos aún más procuraban matarle, porque no sólo quebrantaba el día de reposo, sino que también decía que Dios era su propio Padre, haciéndose igual a Dios.
Aquí podemos sacar en conclusión que un hombre paralítico tenía fe al tener una gran cantidad de años de ver cómo en el estanque sucedía algo maravilloso de parte de Dios: que al descender un ángel de tiempo en tiempo a dicho estanque agitaba el agua y el primero que descendía al estanque después del movimiento del agua, quedaba sano de cualquier enfermedad que tuviese.
Así lo había dispuesto el Padre para que el pueblo de Israel que estaba enfermo, ciego, cojo y paralítico buscase la sanidad al envío del ángel. El paralítico yacía en ese lugar y tenía fe que si llegaba primero sería sanado, pero sus esfuerzos no alcanzaban para ser el primero en llegar durante 38 años de su vida.
Jesús lo vio acostado en su lecho de enfermedad y en su misericordia le dijo: ¿Quieres ser sano? El paralítico le explica que no podía llegar primero a causa de su enfermedad. Jesucristo no le preguntaba del efecto del movimiento del agua, sino que si él quería ser sano por el poder del Señor.
La misericordia del Señor Jesús se manifestó y le dijo al paralítico: “Levántate, toma tu lecho, y anda” cuando era día de reposo.
Acto seguido los judíos cuestionaron a ese hombre por qué caminaba con el lecho si era día de reposo. A ellos no le interesaba saber el por qué o cómo es que cargaba su lecho sabiendo de antemano que era día de reposo. Era la necedad de cumplir la letra muerta, la religiosidad antes que indagar la razón de su acción lo que los llevó a juzgar y criticar a ese hombre.
Aunque él les respondió: “El que me sanó, él mismo me dijo: Toma tu lecho y anda”, obedeció la voz del Señor Jesucristo, no le había preguntado quién era. El Señor Jesús obró en misericordia y ese pueblo rebelde a las bondades de Dios cuestionaba el falso quebranto a la ley.
“¿Quién es el que te dijo: Toma tu lecho y anda?” Ahora sí, los judíos querían saber quién había sido el que le había dicho que tomara su lecho “pecando” o yendo en contra de sus preceptos esclavistas, en lugar de preguntar por el qué lo había sanado, para reconocer ese poder que provenía sólo de Dios.
El paralítico salió a recorrer las calles y se encuentra a Jesús y le dijo: Mira, has sido sanado; no peques más, para que no te venga alguna cosa peor. Se podría malinterpretar que esa orden es que nunca más volviera a pecar, sin embargo el contexto nos habla que el pecado a evitar es el de la rebeldía al seguir escuchando a los judíos, pues la relación con los judíos era una forma de atraerse el pecado de incredulidad y de ser rebelde a Dios. También su significado es el de alejarse de los pecados que pudo haber cometido como ser humano y que le haya causado ese mal. En la vida judía de ese entonces la enfermedad era consecuencia de cometer pecados.
El hombre que había sido paralítico durante 38 años dio aviso a los judíos y les dijo que Jesús era el que lo había sanado, era más fuerte reconocer el hecho de haber sido sano de esa enfermedad que el que le había dicho -toma tu lecho y anda-.
El versículo que a continuación se transcribe:
Juan 5:16 Y por esta causa los judíos perseguían a Jesús, y procuraban matarle, porque hacía estas cosas en el día de reposo.
No es más que una realidad de la condición del pueblo judío elegido por Dios, desobediente y hacían lo malo, no es que se quiera hablar mal de los judíos, pero el Espíritu Santo nos describe el estado espiritual del clero: fariseos y saduceos. La ley NO fue hecha por Dios para que el hombre tomara señorío de los pequeños ni utilizar la ley para dominar a los demás ventajosa y alevosamente como ya en ese tiempo lo hacían. Dios es amor y misericordioso y esos atributos de Dios el pueblo judío no lo quiso en su vida espiritual.
17 Y Jesús les respondió: Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo. El enviado y el que envió son trabajadores por excelencia y eso nos enseña a que debemos de trabajar en la obra del Señor en sus diferentes ministerios y servicios.
18 Por esto los judíos aún más procuraban matarle, porque no sólo quebrantaba el día de reposo, sino que también decía que Dios era su propio Padre, haciéndose igual a Dios.
Otra seria declaración del Espíritu Santo en la descripción de los judíos es la que en la actualidad, el judío que no acepta a Jesucristo es un pagano y gentil, en cuanto a los llamados judíos mesiánicos tienen que dejar lo judío y volverse a la palabra de Jesucristo, así como los apóstoles y primeros seguidores hicieron ¿O por qué ellos no habrían de hacerlo? ¿No está escrito en la carta a los Hebreos la razón por la cual toda la ley: profetas, jueces y reyes converge en Jesucristo, como el cumplimiento de toda profecía? La iglesia llena de santos de todos los pueblos del mundo, espera la venida de Jesucristo. Amén.

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