Editorial 158
- Cuerpo Editorial

- 15 abr 2017
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La paz del Señor Jesucristo en vuestro espíritu
Todo ser humano debe reconocer que por muchos años que pretenda vivir en este mundo, no se compara con la eternidad que va a estar su alma para castigo o para gozo. En esta disyuntiva se encuentra todo ser viviente humano al cuestionarse qué hay después de este paso efímero en esta vida. Los más intelectuales y científicos por un tiempo viven en su engaño de creer solo en la materia, la física, la psicología, la medicina, etc., más al paso del tiempo ven que sus ciencias no los conduce a una explicación completa de un cambio o transformación que está señalado para el destino del hombre, por muchos esfuerzos y actividades que desempeñen para cambiar el derrotero señalado por Dios.
Las religiones, sectas u organizaciones humanas, a través de falsas teologías, filosofías y ciencias ocultas han mantenido en el engaño a sus correligionarios para mantenerlos cautivos, adormecidos en sus sentidos para desviarlos de su encuentro con la eternidad del goce prometido para los hijos de Dios. Inclusive hasta creyentes de Jesucristo tienen una falsa esperanza de su destino por seguir a hombres en lugar de apegarse a la verdad. Este ejemplo forma otro parámetro espiritual en el cual puedes ver los errores en que se incurre por no estar sujeto a la lectura de la escritura y permanecer en un sistema religioso que te dice “pórtate bien, da dinero al sistema, obedece diez mandamientos y los mandamientos de la -iglesia- para ir al cielo (los budistas dicen eso también) y si cometes pecados medianos te vas al purgatorio” y después te sacamos con misas, rezos y buenas acciones de los familiares y te ofrecen el infierno si no estás con el sistema religioso, si cometes pecados malvados o terribles actos. Y para colmo de sus erróneos conceptos ofrecen el infierno como un seguimiento de los pecados que cometiste, así vas a pasar el resto de la eternidad y con una buena oportunidad de que Dios se apiade de tu alma y te vuelva al purgatorio y después al cielo.
“Ese es el conocimiento necesario que debes saber y olvídate de lo demás” les dice su sacerdote a sus feligreses: “para eso estoy aquí, para pedir a Dios por tu alma” y éstos al escuchar las falsas esperanzas doblegan su vida al hombre investido por otros hombres pecaminosos y no salen del círculo del engaño ante la complacencia de satanás que vuelve desde el inicio de la humanidad a engañar al hombre tergiversando la palabra genuina del Señor Jesús.
En pocas palabras, tu destino está marcado de la siguiente manera: al dejar de existir, el ángel de la muerte viene por ti (en otro blog describiremos al ángel de la muerte) para llevarte solamente a dos lugares: al hades o al paraíso, según hayas dado testimonio en este mundo de Jesucristo como el Hijo de Dios; o al hades, un lugar de tormento por no haber creído en la salvación de Jesucristo. Así permanecerás hasta que todo termine, una vez que todo acabó, se celebrarán dos comparecencias, los que estaban en el paraíso irán al tribunal de Cristo y les será asignado su lugar en la eternidad del gozo: la Nueva Jerusalén, la Nueva Tierra, el Nuevo Cielo o en el Templo de Dios. Para los que estaban en el hades, asistirán al juicio del Trono Blanco: ahí se abrirán cuatro libros que mostrarán todo lo hecho en sus vidas a detalle, recuerda que Dios es justo y bueno, les hará recordar cuántas veces rechazaron su salvación, por diferentes medios y personas, esas almas entonces comprenderán que había siempre en sus vidas momentos de reflexión, de pensamiento y razonamiento de que Dios en su infinita misericordia puso en todos el conocimientos de su Hijo Jesucristo que dio la vida para salvación y fue rechazado por prejuicios religiosos, tradiciones familiares o sociales quedando abatidas porque no era mucho lo solicitado, era solo creer que Jesucristo es el Hijo de Dios y apartarse de toda contaminación con el mundo y un último libro que es el libro de la vida, donde se buscarán sus nombres y donde al no estar inscritos en él ha llegado el día de su castigo eterno y nadie querrá ser parte en ese horroroso espectáculo que serán lanzados. Está escrito, se tiene que cumplir la palabra y así será.
Todo esto está escrito en el nuevo testamento, específicamente en el libro de Revelaciones o Apocalipsis y en el blog en temas anteriores hemos tratado este asunto de manera sencilla. Para el próximo año, si el Señor Jesús lo permite ya lo explicaremos en forma detallada.
Amigo lector: el interés de este blog es que consideres la necesidad de creer que Jesucristo es el Hijo de Dios para salvación. Amén.

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