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Editorial 159

  • Foto del escritor: Cuerpo Editorial
    Cuerpo Editorial
  • 22 abr 2017
  • 2 Min. de lectura

La paz del Señor Jesucristo en vuestro espíritu


Se ha comentado en este blog que nadie nace fuera de época y de lugar, o sea que nacemos en el justo tiempo y en el espacio adecuado, en la circunstancias previstas y bajo las condiciones adecuadas, así sean por demás injustas o adversas a nuestro parecer o en situaciones favorables o cómodas, Dios tiene todo planeado el destino de cada uno de los que nacemos en este mundo. No hay nada que se escape a su conocimiento, porque Él nos hizo y nos ha enviado a obedecer y cumplir Su propósito, en lo más recóndito de las conciencias de todos los hombres ha puesto una escencia de Quien te formó y te ha dado a conocer quién es su Hijo para que cuando oigas hablar de él, leas la escritura, veas sus milagros o sientas en alguna angustia o aflicción Él está presto para ayudarte y creas en Jesucristo.


Por eso, está escrito en el nuevo testamento que Él no quiere que nadie se pierda y además establece que Él es bueno. El hombre desde su nacimiento ha sido formado en tradiciones religiosas inculcadas por sus padres y ancestros y ésto constituye una prueba para salir del error cuando eres llamado a salir del sistema religioso, inclusive algunos que nacieron en la verdad, desoyen este llamado y son probados desde afuera para regresar a esta verdad, son situaciones que el Padre pone para que nadie se gloríe en sí mismo, sino que vean la misericordia y el amor de Dios.


Uno de los parámetros espirituales que se contempla en las religiones paganas ajenas a Dios constituye su incomunicación con el Padre, señalándolo el Señor Jesucristo al establecer el uso de la vana repetición en su intento de comunión con el Señor, refiriéndose además de los hipócritas que aun con toda su palabrería en sus rezos no es oída.


En lo que se conoce como el -Padre nuestro- es repetido en el sistema religioso, desconociendo que es un modelo para pedir lo básico y simple de nuestras necesidades físicas y espirituales, porque al Señor le agrada más la libre expresión de tu lenguaje en tu comunión íntima con Él, como se puede apreciar la forma en que sus antiguos siervos y los nuevos señalados en el nuevo pacto tienen su comunión en la lectura de los diferentes libros en su palabra.


En el sistema religioso universal se utiliza la vana repetición hasta la necedad y el fastidio, sus sacerdotes imponen una engañosa y perversa manera de enseñar que Dios los va escuchar con 40 oraciones del mismo contenido de palabras y lo imponen como dicen ellos: una penitencia que no concuerda con lo que está escrito, que se debe acercar con corazón contrito y humillado ante Él.

Voy a ponerle un ejemplo amigo lector: ¿usted le pediría un favor, mercancía, servicio, etc., a otra persona, con las mismas frases repetidamente? ¿¡Verdad que no!? Cansa y lo callaría a la tercera repetición de lo que le estuviera usted solicitando. Este error religioso solamente lo vemos cuando estamos fuera del sistema, así que sal de ese lugar, ¿te sirvió en su momento? ¡Ya no más! Haz caso a lo que dice el Espíritu del Señor: ¡Salid: pueblo mío! Amén.

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