Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando.
- Cuerpo Editorial

- 27 may 2017
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La anterior declaración nos da una idea de las grandes proporciones que el Señor Jesús tiene para los que creen en él. Nosotros somos hijos de Dios, somos hermanos y hasta madre del Señor Jesucristo si hacemos la voluntad de su palabra, somos sus ovejas, somos sus pámpanos, la luz del mundo y la sal de la tierra, somos bienaventurados y ahora en el versículo 14 del capítulo 15 de Juan se encuentra esta profecía digna de tenerla en nuestro corazón y mente: ser amigos de quien está sentado a la diestra del Padre, aun cuando hay muchos detractores que dicen que esta palabra es exclusiva para los discípulos que lo acompañaban en su ministerio.
El hecho es que se traslada a nuestros días por el simple hecho de poner una condición: si hacéis lo que yo os mando y la obediencia a este ordenamiento nos hace también partícipes de tener la amistad con el Hijo de Dios, es cierto que el Señor Jesús se está despidiendo de sus discípulos, su convivencia con él nos hace pensar en un lugar privilegiado, es importante recalcar que cada uno en su tiempo, lugar y propósito tiene asignado su galardón y lo más importante es obedecer y seguir la palabra de Jesucristo. Es una repetición lo que dice en el versículo 15 al volver a mencionar que el Padre le dio esta misión a Jesús y él no se guardó nada sino que todo lo que enseñó lo hizo ante la complacencia del Padre, por lo tanto queridos lectores es importante volverse al nuevo pacto en el cual están descritos los pasajes bíblicos del ministerio de Jesucristo y lo que nos vino a revelar procede de nuestro Padre.
Él ya se aprestaba a dirigirse a su lugar asignado para este tiempo (a la diestra del Padre) y estimula a los discípulos a mantenerse apegados a lo que él les enseñó. En el versículo 16 hace referencia que él escogió a sus discípulos y lo confirma el Espíritu Santo al señalar el apóstol Pablo tiempo después que el Señor escoge los que tendrán ministerio en su obra, él escogió de lo que el Padre le proporcionó. Su promesa de llevar mucho fruto y que permanezca en ellos, esto es la revelación de su palabra y posteriormente les promete que todo lo que pidieres al Padre en su nombre, él os lo dé. Verdaderamente una motivación de que los primeros discípulos se llenaron de gozo al tener la oportunidad de tener acceso al poder de Dios y termina el pasaje bíblico reiterando el mandamiento supremo: que os améis unos a otros o sea todos los creyentes en Cristo estemos congregados en su nombre en algún lugar o en otro debemos de amarnos. La muestra de ese gran amor la compara con la entrega voluntaria de su vida y en sacrificio por todos los hombres. No hay otro camino sino el de vivir en el amor entre los miembros de la iglesia, sin amor no hay testimonio y sí hay un alejamiento con nuestro Padre y con nuestro Señor.
Es importante resaltar lo que está escrito en el versículo 11 del mismo capítulo 15 en el cual nos describe que el gozo que él experimenta esté en nosotros también y nuestro gozo sea cumplido: esto es que la experiencia de Jesucristo en su ministerio está en nosotros para nuestro gozo y que todo lo que hagamos en la predicación de la palabra también viviremos el fruto del Espíritu Santo de obedecer al Señor. Copiamos íntegramente los siguientes versículos que sustenta el tema de esta semana.
El Señor Jesús infunde a los que ejercen algún ministerio a publicar las buenas nuevas de nuestro Padre: Jesucristo es el Hijo de Dios. Amén.
Juan 15:11 11 Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido. 12 Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado. 13 Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos. 14 Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. 15 Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer. 16 No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé. 17 Esto os mando: Que os améis unos a otros.




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