Y aun viene la hora cuando cualquiera que os mate, pensará que rinde servicio a Dios.
- Cuerpo Editorial

- 3 jun 2017
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Estas palabras las dijo Jesús a sus discípulos. En diferentes temas hemos tratado cómo los religiosos judíos que se ostentaban de guardar la ley de Dios no reconocieron a Jesús como el Enviado de Dios y lograron el cometido de llevarlo a la muerte. Es notorio que en aras de preservar una religión, sus dirigentes hicieron todo lo posible para no obedecer a Dios y terminaron con su Hijo, porque no estaban dispuestos a dejar su religión.
Algo mismo sucede en el transcurso desde ese tiempo al actual, el enemigo de Dios ha engañado a los hombres y ha puesto la semilla de las religiones para cauterizar la conciencia de sus adeptos. Y están dispuestos a matar a todo aquél que quiera difundir el evangelio de Jesucristo en sus áreas de influencia. Todos saben que las religiones en todo momento y lugar provocan las guerras y esto evidentemente no es de parte del Señor Jesucristo. Antes de la venida del Señor estaban autorizadas las guerras, con la venida del del Hijo de Hombre no hay ya resquicio alguno en que se proceda a librarse una guerra en el nombre de Jesucristo.
La paz del Señor Jesucristo es el orden fundamental de sus hijos, somos ovejas de un pastor que mantiene la fe, el amor y la esperanza. La guerra es sinónimo de hombres pervertidos que no respetan la vida de los demás hombres, el Padre no está con ellos sino el enemigo de Dios, el príncipe de este mundo el que los dirige y los azuza en sus rebeliones para con el Señor.
El parámetro espiritual es muy sencillo de observar en las comunidades religiosas, en cuanto inicias hablando del nuevo pacto y de lo que está escrito, o sea la palabra de Jesucristo, te irán corriendo. En la religión universal te expulsan y te amedrantan para que dejes de hablar de Jesucristo y en un pago caro sino entiendes te desaparecen o te crean conflictos personales.
El “sacramento” de la confesión es el truco más antiguo de acopiarse de secretos y situaciones personales que con el tiempo son utilizados para adueñarse de las conciencias y vidas personales de sus feligreses. En las denominaciones y organizaciones humanas sucede lo mismo: buscan adueñarse de los hermanos y de su patrimonio, estos son peores porque utilizan lo judaizante y cuando un hermano les muestra la escritura, los expulsan y corren de sus organizaciones.
La vida espiritual y la palabra de Jesucristo no pueden estar en una religión, sólo puede vivir en la iglesia que no es lo que se ve en la realidad. Éstas son burdas imitaciones y trampas demoniacas, el Señor Jesús no exageró que llegaran hasta matar a los que anuncian el evangelio de Jesucristo (la sana doctrina), por eso está escrito de nosotros que somos ovejas al matadero. La ignorancia es oscura y silenciosa y engañados por satanás, estos versículos son una advertencia seria y profética, sucederá porque las tinieblas querrán ahogar la luz y la verdad de los que ejercen el ministerio de anunciación del evangelio, aun así Dios mantendrá encendido el candelabro del espíritu de la iglesia, la verdadera vida no es la que se vive aquí, esto es un reflejo de nuestra existencia, sino la que está por llegar.
Transcribo los siguientes versículos para que se acuerden de las palabras de Jesucristo. Amén.
Juan 15:26-27 26 Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí. 27 Y vosotros daréis testimonio también, porque habéis estado conmigo desde el principio.
Juan 16:1-4 Estas cosas os he hablado, para que no tengáis tropiezo. 2 Os expulsarán de las sinagogas; y aun viene la hora cuando cualquiera que os mate, pensará que rinde servicio a Dios. 3 Y harán esto porque no conocen al Padre ni a mí. 4 Mas os he dicho estas cosas, para que cuando llegue la hora, os acordéis de que ya os lo había dicho. Esto no os lo dije al principio, porque yo estaba con vosotros.

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