Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro
- Cuerpo Editorial

- 5 ago 2017
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¡Qué insiginficante siervo de Dios constituye el apóstol Pedro, al declarar las palabras del título de este tema! Dirían muchos indoctos, pues en estos días es casi una vergüenza que uno de los que se ponen al frente mencione su pobreza material. El mundo quiere a gente con dinero, aun cuando no lo tenga, quiere que ande en apriencia, en una vida hipócrita y castigándola con vivir una vida insatisfecha por no lograr el dinero que desea tener.
La sencillez del apóstol Pedro y su gran llenura del Espíritu Santo le permite retar al mundo antiguo y a su príncipe, que siempre ha engañado a la humanidad con ir tras los tesoros y la riqueza, dos mil años después sigue engañando a las mentes débiles y enfermas. El sistema religioso romano tiene este parámetro mundano en su escencia, ellos no pueden vivir sin los metales preciosos, los perfumes, el dinero, las maderas aromáticas, los edificios. Ellos siguen las enseñanzas de su dios: satanás. Los denominacionales también se enfocan a los lucrativos diezmos de algunos de sus seguidores y se precipitan a la trama del Pedro que acostumbraba como judío ir al templo judío pues él era judío y ahí se dirigía. No era la primera vez que veía al cojo, a los primeros creyentes y a sus discípulos les costó trabajo dejar de tajo la religión judaica, era difícil, podemos leer lo que tuvo que hacer el Señor con Saulo de Tarso para que se diera cuenta del error en que incurría al perseguir a la iglesia.
Por lo tanto, es de suma importancia entendamos que no podemos tener riquezas materiales y al mismo tiempo estar en el ministerio, pues el generar riqueza implica mucho tiempo de dedicación a asuntos seculares y no da oportunidad de fluir al Espíritu de modo total. Así mismo, cuando se ejerce un ministerio de tiempo completo como el apostolado, el Espíritu fluye de modo especial y la mente no tiene capacidad de atender asuntos del mundo. Es por eso que un medidor importantísimo en la vida de la iglesa es ver el interés o corazón de los creyentes en una congregación ¿Hacer dinero para cosas vanas o fluir en el Espíritu sabiendo por fe que las cosas vienen por añadidura?
Pedro nos demuestra que aunque no tenía oro o plata para dar, en cambio dio de su mayor riqueza: dar gracia un poder de sanamiento hecho por el Espíritu en lugar de darle unos cuantos pedazos de metal. Amén.

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