¿No os mandamos estrictamente que no enseñaseis en ese nombre?
- Cuerpo Editorial

- 19 ago 2017
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Estas palabras son referidas en el versículo 28. Leyendo concienzudamente, puede notar amigo lector que ellos no mencionaron el nombre de Jesucristo, refiriéndose a él como “ese nombre”. Eso le pasa a los religiosos ¡inclusive algunos que se dicen ser creyentes! Transcribo el versículo 28 ¿No os mandamos estrictamente que no enseñaseis en ese nombre? Y ahora habéis llenado a Jerusalén de vuestra doctrina, y queréis echar sobre nosotros la sangre de ese hombre.
El Espíritu Santo había movido a los apóstoles a evangelizar y llevar la palabra de Jesucristo a los judíos, ya había muchos que creyentes en Jesucristo, la mayoría aún permanecía escéptica y todavía fieles a costumbres y ritos judaicos.
Algo así sucede con la religión católica que se dice ser ostentadora de ser la “santa madre iglesia” título por demás demoníaco y blasfemo y en el cual se acarrea toda la miserabilidad mundana y ajena al Padre. El pueblo de Dios debe salir de esa institución demoníaca para convertirse en hijos de Dios. El sistema religioso romano ha convertido los misterios de Dios en una confusión para desviar el camino a los integrantes del pueblo de Dios que todavía siguen en ese lugar de perdición y muerte.
Hay muchas cosas que son denunciadas y exhiben la pobreza espiritual de dicha religión, deben de estar alertas los que se encuentran en dicha religión y de continuar permaneciendo ahí solamente resta decirles de la gran oportunidad que el Señor les brindó y la han despreciado.
Hubo una vez un hombre, Abram, vivía en Ur de los caldeos y Dios lo llamó para salir de esa ciudad y formar un pueblo nuevo en una ciudad nueva, Abram le siguió porque le creyó y salió con toda su parentela, guiados por la mano del Señor. El Señor Jesús hace lo mismo en este tiempo, te quiere liberar de estar atado en una religión y te saca a la libertad de vivir en su palabra. Reconoce a Jesucristo como el Hijo de Dios y que pagó tus pecados al morir en la cruz.
Y estos contumaces perversos, los que están al frente de toda religión y secta evitan que “ese nombre”, “ese hombre” sea pronunciado para que al ser invocado con una fe genuina haga que muchos de sus prosélitos sean apartados para Dios, y ellos pierdan sus minas de oro, sus esclavos mentales, sus sirvientes gratuitos. Dios jamás ha querido esclavos: quiere hijos obedientes y creyentes a que Su palabra a través de su Hijo Jesucristo sea practicada para nuestro propio bien.
La esencia del amor dice: NO BUSCA SU PROPIO BIEN. Y éstos que se dicen que son algo ¿buscan tu bien antes que el de ellos? Es todo así de simple, empieza a la vida espiritual que ha hecho Dios para ti. Amén.

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