Editorial 178
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- 9 sept 2017
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La paz y gracia del Señor Jesucristo en vuestro espíritu.
Para el Padre y su Hijo Jesucristo es muy importante que sus hijos y ovejas tengan la paz de Cristo en su espíritu. La paz es de sumo valor espiritual al andar aquí en el mundo, porque el enemigo de no descansa en perturbar a los hijos de Dios y junto con las debilidades propias de la carne crean un auténtico y tortuoso asedio constante en la vida de los creyentes.
La paz constituye un remedio, un valor, una esencia, un estado que debe vivirse en nuestro espíritu para tener el dominio de toda situación externa e interna. La paz crea un escudo para rebotar todo dardo del maligno, dicha salutación de corazón implica recordar la promesa que el Señor Jesucristo nos hizo en que vivamos en su paz y esto ahuyentará toda contienda y toda violencia en los corazones y mentes de quienes creen y lo declaran.
La paz es en nuestro diario vivir, para disfrutarla mientras existamos en el mundo. La paz refleja la extensión del reino de Dios en nuestro interior, necesario para las operaciones que tenemos en el mundo haciéndonos ser dominantes en cualquier situación de ataque o de angustia.
Es muy penoso el lema que Roma transmite a los deudos de un feligrés (descanse en paz) ya que constituye una abominable mentira y un falso destino del que se ausenta de este mundo por su muerte física. Porque ¿qué muerto ha de decir “estoy en paz” cuando es una inercia de ausencia de movimiento? El estado posterior a la muerte es la descomposición física del cadáver. La paz es un sentir hermoso manchado por una comparación ilógica demoniaca. Ahora resulta que si deseas la paz a alguien es desearle la muerte, mucha gente ignorante tiene esa percepción negativa de la paz. Descansa en paz significa: reposa, regenérate, tranquilízate, medita, duerme en un estado y ambiente favorable y que tu alma, mente y corazón dejen de sentir molestia, angustia, frustración, amargura, tristeza y seas capaz de tener la fuerza de generar un cambio de malo a bueno en tu entorno y aun más si es en la fe.
La paz no es para la vida eterna, la paz es para este mundo. Está escrito que después de la muerte el juicio y los destinos de este juicio equivalen a dos lugares en donde están las almas de los que mueren:
Vas al paraíso a gozar y deleitarte a esperar la segunda resurrección en un lugar donde tu alma se regocijará de obtener la vida eterna, tan solo por creer que Jesucristo es el Hijo de Dios y haber creído a su palabra. Los estados de gozo y deleite implican estés despierto y no ausente. En un lugar tan hermoso ¿querríamos dormir o “descansar en paz”?
Vas al hades, al lugar de los muertos en donde el sufrimiento y dolor carcomen el alma de los presentes, aun siendo sólo una antesala para resucitar al juicio del trono blanco ¿quién puede presumir poder estar durmiendo pacíficamente ante tal agobio y remordimiento de conciencia? ¿Cuál paz? Es el destino de los muertos que viven en religiones, sectas o ateísmo y haber rechazado a Jesucristo
En verdad amigo lector el “descanse en paz” no tiene ningún fundamento y sustento para la vida espiritual.
Lo mismo sucede con todas aquellas mentiras y falsedades que surgen de la mente humana (engañados por satanás) de ver una luz al final de un túnel o ver un maravilloso centro de iluminación que aparentan ver en un quirófano o en algún accidente. Falsedades y mitos de gente engañada por el diablo. El evangelio dice que Jesucristo es la luz del mundo y todos los que en el creen vienen también a ser luz aquí en este mundo.
El reino de Dios se extiende en las vidas de su hijos para los que nos rodean y somos la luz que vence las tinieblas en este mundo. Y vencemos por promesa al príncipe de este mundo, creador de todas las religiones para desviarles de Jesucristo. Nadie puede describir en la actualidad la majestad y la gloria de nuestro Señor Jesucristo, ciertamente su gloria y su espacio espiritual está vedado a toda carne. Solo Juan tuvo acceso cuando escribió el Apocalipsis, pero lo que describió fue en la guía del Espíritu Santo, de otra forma fuese implosible realizarlo y lo hizo así el Señor para que sepamos de las señales que aun habrán de venir y para testimonio que él es eterno. Tratar de describirla en la carne es una falsa manifestación del enemigo del Padre que utiliza el miedo, la ignorancia, imágenes guardadas en el subconsciente para tal efecto.
Como un paréntesis necesario, cuando en la escritura se hace la comparación de “dormir” con la muerte se refiere a la ausencia de este mundo temporal. Así como cuando dormimos nos ausentamos de la realidad de este mundo, así es la muerte, un estado de “sueño” pues todos habremos de resucitar en el día postrero, ya sea para reindivicación de la salvación o para el juicio eterno. Pero no allá, sino aquí “dormimos” en este mundo y tierra, mas allá las almas siguen activas y conscientes de su nueva realidad, ahora espiritual.
Verdad es que la religión miente y deja que creas en cualquier cosa con tal de tenerte cautivo. Descansa en la paz de Jesucristo en esta vida y sé luz de este mundo con la verdad, libertad y vida espiritual. Amén.




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