En muchas poblaciones de los samaritanos anunciaron el evangelio
- Cuerpo Editorial

- 17 sept 2017
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Durante el transcurso de los tiempos, siempre ha existido una sonora incompatibilidad entre etnias humanas por cuestiones humanas, religiosas, políticas, territoriales, etc. En la escritura se ve reflejada la enemistad entre grupos humanos de igual forma.
Los judíos y samaritanos en tiempos del Señor Jesús no se podían ver, (ya se ha explicado en anteriores blogs) así lo atestigua el evangelio de Juan cuando el Señor conversa con la samaritana.
Voy a transcribir algunos versículos íntegramente del capítulo 8 de los Hechos de los apóstoles:
5 Entonces Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a Cristo. 6 Y la gente, unánime, escuchaba atentamente las cosas que decía Felipe, oyendo y viendo las señales que hacía. 7 Porque de muchos que tenían espíritus inmundos, salían éstos dando grandes voces; y muchos paralíticos y cojos eran sanados; 8 así que había gran gozo en aquella ciudad.
14 Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había recibido la palabra de Dios, enviaron allá a Pedro y a Juan; 15 los cuales, habiendo venido, oraron por ellos para que recibiesen el Espíritu Santo; 16 porque aún no había descendido sobre ninguno de ellos, sino que solamente habían sido bautizados en el nombre de Jesús. 17 Entonces les imponían las manos, y recibían el Espíritu Santo.
25 Y ellos, habiendo testificado y hablado la palabra de Dios, se volvieron a Jerusalén, y en muchas poblaciones de los samaritanos anunciaron el evangelio.
Felipe fue un evangelista, su ministerio consistía en anunciar el evangelio de Cristo. Los evangelistas de Cristo están llenos de palabra y de poder. No son pastores, maestros, apóstoles o profetas. Ellos llevan el nombre de Jesucristo y su función consiste en manifestar el nombre de Jesucristo, acompañado de poder de sanación a los que escuchan y ven lo misericordioso que es nuestro Señor Jesucristo. Esto lo describen los versículos 6 al 8.
El evangelista de Cristo está para volver a los incrédulos creyentes al publicar y anunciar las buenas nuevas. No enseña misterios o revelaciones, eso está encaminado a los maestros, como tampoco conduce ni cuida a los nuevos convertidos: eso es ministerio del grupo de pastores. Tampoco funda congregaciones: eso es actividad de los apóstoles. En ocasiones profetizan, pero la iglesia tiene a sus profetas. Su predicación es sencilla y se manifiesta a través de diversas formas de sanidad, a fin de que vean cuán maravilloso es el encuentro con el Señor Jesús.
Los apóstoles se habían enterado de la gran obra del Padre en la publicación del nombre de Jesucristo a través del Espíritu Santo en Samaria, y encomendaron a Pedro y a Juan a que los visitasen, ellos como apóstoles oraron por ellos e impusieron manos para que recibieran el Espíritu Santo y con ello fundar la iglesia localmente para que los creyentes supieran conducirse en orden y armonía.
Era necesario que los creyentes tuvieran fe, vieran las maravillas del poder de Dios y recibiesen el Espíritu Santo para conducirlos a las revelaciones del Señor Jesucristo. En el relato del capítulo ocho hay registro de un mago que quiso obtener el Espíritu Santo y eso será tema del siguiente blog.
El versículo 25 describe una gozosa nación de Samaria de conocer el nombre de Jesucristo y volverse a reencontrar con el Padre para dar vergüenza del pueblo judío. La parábola del samaritano volvía a estremecer al oído judío de recordarle lo lejos que estaban de practicar las ordenanzas de la ley y se volvía realidad de que los samaritanos encontraban el recibimiento de la iglesia como pueblo gentil. Y esto es un testimonio de que la iglesia se abría a todas las naciones del mundo y que los judíos dejaban de ser los únicos elegidos por Dios. Su redención ha estado durante veinte siglos pausada por nuestro Padre, porque al día de hoy siguen negando a Jesucristo como su Mesías.
La iglesia es la que clama la venida del Señor Jesucristo. Amén.

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