Le anunció el evangelio de Jesús
- Cuerpo Editorial

- 23 sept 2017
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26 Un ángel del Señor habló a Felipe, diciendo: Levántate y ve hacia el sur, por el camino que desciende de Jerusalén a Gaza, el cual es desierto. 27 Entonces él se levantó y fue. Y sucedió que un etíope, eunuco, funcionario de Candace reina de los etíopes, el cual estaba sobre todos sus tesoros, y había venido a Jerusalén para adorar, 28 volvía sentado en su carro, y leyendo al profeta Isaías. 29 Y el Espíritu dijo a Felipe: Acércate y júntate a ese carro. 30 Acudiendo Felipe, le oyó que leía al profeta Isaías, y dijo: Pero ¿entiendes lo que lees? 31 Él dijo: ¿Y cómo podré, si alguno no me enseñare? Y rogó a Felipe que subiese y se sentara con él. 32 El pasaje de la Escritura que leía era este: Como oveja a la muerte fue llevado; Y como cordero mudo delante del que lo trasquila, Así no abrió su boca.
33 En su humillación no se le hizo justicia; Mas su generación, ¿quién la contará? Porque fue quitada de la tierra su vida.
34 Respondiendo el eunuco, dijo a Felipe: Te ruego que me digas: ¿de quién dice el profeta esto; de sí mismo, o de algún otro? 35 Entonces Felipe, abriendo su boca, y comenzando desde esta escritura, le anunció el evangelio de Jesús. 36 Y yendo por el camino, llegaron a cierta agua, y dijo el eunuco: Aquí hay agua; ¿qué impide que yo sea bautizado? 37 Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios. 38 Y mandó parar el carro; y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco, y le bautizó. 39 Cuando subieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe; y el eunuco no le vio más, y siguió gozoso su camino. 40 Pero Felipe se encontró en Azoto; y pasando, anunciaba el evangelio en todas las ciudades, hasta que llegó a Cesarea.
Los versículos del 35 al 39 son una verdadera lección del poder de Dios. El eunuco leía en la escritura un pasaje que se refería al Señor Jesús, él se interesó en conocer el sistema religioso judaico, siendo enseñado a leer el antiguo testamento y adoró humanamente.
El espíritu de Dios movió a Felipe al encuentro con el eunuco. Así, entendemos que cuando un alma tiene sed de Jesucristo, él envía los siervos con ministerio al servicio de los sedientos, hay muchas maneras en que puedas conocer a Jesucristo. Lo importante es que el alma tenga sed en su corazón y mente de conocer al supremo Dios. El siervo de Dios te tiene que hablar solamente de Jesucristo y tienes que hablar de la fe y de su bautismo entre otras enseñanzas del Señor.
El eunuco da el testimonio para pertenecer a la iglesia de Jesucristo al exclamar: “Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios”. Y de inmediato el eunuco, sin importarle nada, mandó parar el caro y se bautizó en el nombre de Jesucristo, que es el nombre dado a los hombres para que fuesen salvos.
Es lo que han hecho los hermanos que colaboran en este blog, anunciar el evangelio de Jesucristo a toda criatura, a fin de que el poder de Dios se manifieste y le dé la dirección adecuada en dónde congregarse.
La lección final es discernir el parámetro de dichas congregaciones: si hablan del Señor Jesucristo puedes apacentarte en ese lugar. Por el contrario, si te imponen diezmos, se congregan en templos, te hablan del antiguo testamento y se olvidan de predicar el nuevo testamento ¡retírate de ese lugar! La biblia los ha considerado “sinagoga de satanás” ¡sal en busca de la libertad y la verdad! Amén.

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