Editorial 182
- Cuerpo Editorial

- 30 sept 2017
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La paz, gracia y conocimiento del Señor Jesucristo en vuestro espíritu
Existe en el mundo un miedo generalizado de algunas manifestaciones climáticas que suceden en todo el orbe, sean religiosos o no. Incluso, algunos creyentes se hacen de ese pavor y se contagian no dándole un debido tratamiento a estas preocupaciones y no proporcionan la paz espiritual a quienes lo requieren porque ellos mismos dudan de su seguridad ante estas catástrofes.
Con motivo de los terremotos sucedidos en diversas partes en México, es menester tener conocimiento que este tipo de desgracias están previstas en los evangelios y son los precios por vivir en este planeta, además están profetizados que iban a acontecer en todos los tiempos, no es el cambio climático, ni los desórdenes del hombre que provocan esos grandes sismos. Quien creó lo existente en este planeta es Dios y es el único que puede detener esto.
¿Acaso es Dios culpable y responsable de todo lo que acontece de su creación, si el hombre es parte de su creación? ¿Por qué entonces el hombre se deslinda día con día de Dios? La solución es Dios, ahora nuestro Padre, Él quiere lo mejor para nosotros. Pero, ¿quién en estos momentos cumple los mínimos requeridos para estar bien con Dios? Antes al contrario, es el mismo hombre que provoca que el Ser más poderoso no pueda evitar este tipo de cataclismos que asolan en juicio a las poblaciones más renuentes de tener un acercamiento con su Creador.
En estos días después del cataclismo se dio muestra de cómo el hombre, ante la adversidad, se une solidarimente para hacer frente a las dimensiones de la tragedia, destrucción, muerte, dolor, pérdida de vidas cercanas, patrimonios destruidos, desesperanza. Las naciones se ayudan, los cuerpos de rescate hacen lo que su humanidad puede, las empresas hacen lo suyo para que siga este sistema que les genera su capital de trabajo. En apariencia todo esta bien y yo digo que algo está mal, pues ¿en dónde esta esa perspectiva de vida espiritual?
Cosa extraña ¡nadie clama al Señor Jesucristo, no hay relación con el Padre! El hombre prefiere y ha sido diseñado por el sistema mundial para seguir su intelecto, su astucia, su esfuerzo, su voluntad y no dirigirse a su Creador. Confiar en lo que ve, en su propia fuerza que incluso soberbiamente dicen #SEGUIMOSDEPIE como retando a algo ¿O quizás a alguien? Que los terremotos no son previsibles dice la ciencia, pero ¡claro que son predecibles! Solo que no son los científicos los instrumentos humanos del sistema mundial, sino los siervos de Jesucristo, que consagran su vida en proclamar las buenas nuevas del evangelio. Si Dios es el Soberano del tiempo, es el Creador de la tierra, ¿acaso Él no puede advertir del peligro de su pueblo?
Recordemos cuando hizo juicio a Sodoma y Gomorra, ¿acaso no intercedía Abraham que no las destruyese aunque fueran solo 15 hombres justos, intercededió por los que estaban allí y no los había y de ahí el juicio? Los terremotos son parte de la existencia física del hombre en este planeta. Habrá algún tiempo no muy lejano en que el hombre se quiera enfrentar a su Creador, azuzado por tres seres destinados para la maldad humana, intentará contrarrestar pero nada podrá hacer y los juicios de Dios para la humanidad serán terribles, algo que no quería Dios que hubiera sucedido pero el hombre ha olvidado completamente el camino y su relación con su Creador.
¡Despierta iglesia que duermes y testifica al mundo que Jesucristo es el Hijo de Dios! Amén

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