La puerta de la fe a los gentiles
- Cuerpo Editorial

- 22 oct 2017
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Uno de los versículos prácticos para enseñar el propósito de los evangelizadores y de los apóstoles del Señor Jesús en la tierra es el que enmarca el capítulo 14, su versículo 27 de Hechos: 27 Y habiendo llegado, y reunido a la iglesia, refirieron cuán grandes cosas había hecho Dios con ellos, y cómo había abierto la puerta de la fe a los gentiles.
Saulo de Tarso fue apartado por el Señor Jesucristo mismo para compartir su evangelio. Luego, en el transcurso de su ministerio cambió su nombre por el de Pablo (pequeño), confirmado por el Señor Jesús y ratificado por la iglesia al reconocerle como un apóstol al recorrer los confines del mundo existente a predicar el evangelio del Señor. En el libro de los hechos de los apóstoles se describe cómo los apóstoles y evangelistas llevan el evangelio de las buenas nuevas de una renovada palabra de Dios a los hombres de toda la tierra. Los judíos habían fracasado de extender el testimonio y la palabra de Dios en las naciones existentes y fue requerida la venida del señor Jesucristo para dar la salvación a todos los hombres.
Es la fe la que conduce a la salvación, una fe depositada en el Señor Jesucristo en una verdad: es el Hijo de Dios. Una declaración fuerte para los oídos de los judíos que no aceptaban el nuevo evangelio propuesto por Dios. La fórmula el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo es errónea, el Padre es Dios, Jesucristo es el Hijo y el Espíritu Santo es el Espíritu del Señor en comunión.
El Hijo no declara la verdad absoluta de “Jesucristo es el Hijo de Dios”, aunque es la verdad del mayor misterio de Dios y esa nace en el interior del hombre en su mente y corazón y lo confiesa. ¿Por qué? Porque es el Padre quien te revela ese conocimiento y es el Señor que te guarda en Él por su Espíritu. Arrebata esta verdad si en este momento no te ha sido revelada y hazte de las promesas del Señor Jesús.
La iglesia nació en Jerusalén, de ahí se extendió por toda Asia y posteriormente en los viajes de Pablo llegó a Roma. Ésta no fue la iniciadora como suele ostentarse, ya había muchos seguidores de Jesucristo en toda la tierra y entre el estado romano y unos cuantos religiosos forman en contubernio un sistema religioso en un mundo lleno de violencia y guerras; sacan el mejor argumento del mundo una historia en donde un emperador declara al cristianismo “religión oficial de Roma”. Esto es una aberración y un engaño del enemigo de Dios.
El plan diabólico entró en acción y en una absurda imitación sale a la luz el catolicismo romano con ciertas verdades evangélicas pero muy lejos de practicar el verdadero evangelio de la sana doctrina del Señor Jesús. El libro de hechos de los apóstoles es el menos leído en el sistema romano porque su lectura no contempla ni insinúa algún acercamiento al estado romano. El apóstol Pablo llevó hasta las últimas instancias su defensa como ciudadano romano, y aunque el estado no lo perdonó, el apóstol de los ciudadanos romanos y judíos en Roma es Pablo. Pedro nunca visitaría Roma por ser judío y esa es otra mentira del Vaticano. El versículo 27 ilustra que la puerta de la fe es la que se da a conocer para salvación, no a un portero que abre la puerta.
La fe en el Señor Jesús como el Hijo de Dios son las llaves de la puerta que se abre para la salvación. Una salvación puesta en acción en la tierra y una vida eterna en el paso por este mundo. La verdadera iglesia no tiene dogmas humanos, solamente la lectura del nuevo testamento y éste se erige como fuente espiritual como Señor, Salvador y Maestro al Primogénito, al Unigénito Hijo de Dios al Señor Jesucristo como cabeza de la iglesia. Amén.

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