Purificando por la fe sus corazones
- Cuerpo Editorial

- 22 oct 2017
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En el capítulo 15 del libro de los hechos de los apóstoles se registra el versículo 9 y ninguna diferencia hizo entre nosotros y ellos, purificando por la fe sus corazones. Esta palabra es del apóstol Pedro en una reunión en la cual trataremos en este tema.
Los gentiles no conocían a Dios, la mayoría de ellos eran idólatras y seguían los ritos, tradiciones y costumbres de sus padres. Había otros que no les interesaban los temas de tener un Dios, los más pocos podrían haber sido separados por Dios de toda contaminación del mundo. Al anuncio del evangelio muchos tuvieron una necesidad de creerlo.
El evangelio del Señor Jesús es creer en él, así de sencillo: tú crees y eres salvo, la obra está hecha desde antes de la fundación del mundo y esto lo ha hecho el Gran, Único y Sabio Dios. Son ya 20 siglos en los cuales esta verdad la quieren trastocar los hijos de las tinieblas a través de religiones y utilizan mandamientos humanos, doctrinas extrañas y conocimientos errados para que sus feligreses no conozcan la verdad y no entren al conocimiento perfecto de Dios.
Dios ha establecido que no haya más distinción entre judíos y griegos. Todos somos iguales ante Su presencia. Los judíos perseguían una ley y no la alcanzaron, al ver ese fracaso, viene Jesucristo a salvarlos y anunciarles las buenas nuevas. Pero los judíos rechazan a Jesucristo y se vuelve el plan de salvación a los gentiles y éstos, cansados de no tener respuesta de sus dioses mentirosos, aceptan de buena gana el evangelio de Jesucristo.
El anuncio es claro: tener fe. No conocimientos, ni dogmas, ni mandamientos humanos, ni sacrificios religiosos, ni más idolatría. La fe salva, las acciones en la fe te procura una promesa: purifica tu corazón y al estar en estado de pureza podrás comprender entender y ver a Dios. Amén.
¿Habrá algún ejemplo mayor de amor absoluto?




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