Y hubo tal desacuerdo entre ellos, que se separaron el uno del otro
- Cuerpo Editorial

- 5 nov 2017
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En el anterior tema, vimos cómo los hermanos en Jerusalén en acuerdo, enviaron a la iglesia a varios hermanos con la encomienda de abstenerse de realizar ciertos actos contrarios a la nueva vida espiritual en Cristo.
Sin embargo, el Espíritu Santo también registra en este mismo libro la fuerte desavenencia que tuvieron los dos promotores de la fe en cuanto al destino de continuar con el ministerio y en cuanto al siervo acompañante.
¿Por qué registra este hecho el Espíritu Santo? ¿Qué acaso no debemos ser unánimes? La lección importante de este pasaje evangélico consiste en el libre albedrío en el cual todos tenemos que funcionar alguna vez.
Todos los hijos de Dios sabemos que el acuerdo en una cosa y puesta en petición al Padre en el nombre de Jesucristo es una promesa real y verdadera que se cumple. Los desacuerdos pueden producirse y no la división.
Si se lee bien lo registrado en este pasaje, se percibe que el apóstol Pablo invitó a Bernabé a visitar a los hermanos en todas las ciudades que ya habían anunciado la palabra del Señor, para ver cómo estaban.
Después de algunos días, Pablo dijo a Bernabé: Volvamos a visitar a los hermanos en todas las ciudades en que hemos anunciado la palabra del Señor, para ver cómo están.
Bernabé estuvo de acuerdo en ir, solo que quería que les acompañase Juan de sobrenombre Marcos. (Algunos estudiosos nos hacen creer que es el escritor de la carta del evangelio)
Pero a Pablo no agradó esto, puesto él se había apartado de ellos desde Panfilia y no fue testigo de lo que les aconteció de primera mano.
Y hubo tal desacuerdo entre ellos, que se separaron el uno del otro; Bernabé, tomando a Marcos, navegó a Chipre, y Pablo, escogiendo a Silas, salió encomendado por los hermanos a la gracia del Señor y pasó por Siria y Cilicia, confirmando a las iglesias.
El desacuerdo radica en que Bernabé agregó un elemento humano a la voluntad del Espíritu de volver a las ciudades para confirmarlas. El Espíritu Santo nos ha enseñado que la primacía es Jesucristo y su orden espiritual. Bernabé pues, flaqueó y se separó de Pablo a causa de Marcos.
El versículo 40 nos demuestra una vez más la unanimidad en el Espíritu Santo al salir Pablo y Silas, encomendados por los hermanos a la gracia del Señor. Y lo resalta el Espíritu Santo. Y veremos en los capítulos siguientes a un Pablo más resuelto y de gran condición victoriosa.
En cuanto a Bernabé, esta será su última mención en el capítulo de los Hechos de los apóstoles, de su viaje a Chipre no dice ya más el Espíritu Santo, como tampoco de Marcos.
Voy a transcribir los versículos en el que se fundamentó este tema:
36 Después de algunos días, Pablo dijo a Bernabé: Volvamos a visitar a los hermanos en todas las ciudades en que hemos anunciado la palabra del Señor, para ver cómo están.
37 Bernabé quería que llevasen consigo a Juan, el que tenía por sobrenombre Marcos;
38 pero a Pablo no le parecía bien llevar consigo al que se había apartado de ellos desde Panfilia, y no había ido con ellos a la obra.
39 Y hubo tal desacuerdo entre ellos, que se separaron el uno del otro; Bernabé, tomando a Marcos, navegó a Chipre,
40 y Pablo, escogiendo a Silas, salió encomendado por los hermanos a la gracia del Señor,
41 y pasó por Siria y Cilicia, confirmando a las iglesias. Amén.




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