Pablo los espera en Atenas
- Cuerpo Editorial

- 19 nov 2017
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El Espíritu Santo había llevado a Pablo a esa gran ciudad, cuna del pensamiento moderno y estructura del lenguaje, forjadora de grandes corrientes filosóficas y académicas como las matemáticas, lógica, ética, filosofía y promotora de los centros culturales de enseñanza de la sabiduría humana.
Los atenienses en sus inicios se habían convertido en religiosos ante la falta de conocimiento de los diferentes manifestaciones que acontecían en su alrededor y les era más fácil explicarlas mediante la creación de dioses y semidioses que observar con detenimiento y observación el comportamiento de los diferentes fenómenos naturales, como la lluvia, la siembra, las cosechas, el vino, el dormir, el amor, el fuego, el sol, las tormentas, etc.
Habían transcurrido casi 400 años de hombres que iniciaron la cultura helénica mediante intelecto, observación y razonamiento y con ello a una gran cantidad de literatos, poetas, filósofos que enseñaban al pueblo y cultivar en ellos la pasión por conocer la verdad.
Los griegos ya habían conocido tierras judaicas en tiempos de su campaña militar por el mundo. Y por lo tanto, los judíos se habían embarcado a estas tierras, ya que existía una sinagoga. Voy a transcribir del capítulo 17 de los hechos de los apóstoles los versículos 16 al 21.
16 Mientras Pablo los esperaba en Atenas, su espíritu se enardecía viendo la ciudad entregada a la idolatría. 17 Así que discutía en la sinagoga con los judíos y piadosos, y en la plaza cada día con los que concurrían. 18 Y algunos filósofos de los epicúreos y de los estoicos disputaban con él; y unos decían: ¿Qué querrá decir este palabrero? Y otros: Parece que es predicador de nuevos dioses; porque les predicaba el evangelio de Jesús, y de la resurrección. 19 Y tomándole, le trajeron al Areópago, diciendo: ¿Podremos saber qué es esta nueva enseñanza de que hablas? 20 Pues traes a nuestros oídos cosas extrañas. Queremos, pues, saber qué quiere decir esto. 21 (Porque todos los atenienses y los extranjeros residentes allí, en ninguna otra cosa se interesaban sino en decir o en oír algo nuevo.)
Son evidentes (como ya lo hemos expresado en diferentes blogs) los tres espíritus de error con los cuales el enemigo de Dios ha engañado a las naciones: la ignorancia, la idolatría y la incredulidad. Pablo estaba en Atenas, una ciudad cosmopolita cuyos habitantes arrastraban una tradición de falsos dioses y a la vez tenían una cultura aceptable. Pablo veía la gran cantidad de esculturas, esfinges y estatuas que se encontraban en la ciudad y por ello, una gran cantidad de personas que hacían reverencias y señales a dichos ídolos.

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