Editorial 193
- Cuerpo Editorial

- 16 dic 2017
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La paz, gracia y conocimiento del Señor Jesucristo en vuestro espíritu.
La iglesia de Jesucristo establecida en toda la tierra tiene una expresión visible y local, es el cuerpo de Cristo materializado en los cuerpos, almas y espíritus de todos los hijos de Dios por la fe en el Hijo de Dios, siendo una extensión del reino de Dios en el mundo para testimonio de que la palabra del Señor es una realidad de vida espiritual profetizada desde antes de la fundación del mundo.
La cabeza de la iglesia es Jesucristo, esto es: son los ojos, oídos, mente ,olfato, la boca con la que la iglesia es guiada de lo Alto para hacer la voluntad y profesar en fe de aquél que la salvó, la esperanza de su venida y en su práctica constante de amor. El mundo no alcanza a comprender la misión de la iglesia de Jesucristo, se acostumbró a ver ciudades religiosas y centros de poder terrenal en donde se practica toda clase de hechicería y brujería, misticismo y moralismo, ataduras y tradiciones con total apego al mundo.
El libro de los Hechos de los apóstoles es cuna y biblioteca espiritual que expresa la verdad a los primeros salvos y pertenecientes a la iglesia. No hay liturgias, no se aprueba lo religioso y sobre todo ¡no hay ataduras! Se anuncia el verdadero evangelio de Jesucristo, no hay leuda, solo la verdad de lo Alto en la libertad de la practicidad. El enemigo de Dios tergiversó el modo de obrar de la iglesia y copió el mal modelo para establecerlas en sus religiones.
Las religiones han hecho una universalidad que no va con el propósito de nuestro Padre, Él no envió a su Hijo para crear ciudades impregnadas de idolatría y de entornos sagrados, él vino a obedecer su mandato y a enseñar a vivir por fe en la esperanza de recibir el Espíritu Santo y apartarse del mundo religioso. No existe hoy una ciudad ostentadora de la custodia de la voluntad del Padre. Sólo la iglesia se mantiene firme en su vocación y profesión de haber sido llamados al peregrinaje temporal de su testimonio.
La iglesia se mueve en forma local en los más diversos asentamientos urbanos y rurales. La iglesia se forma en donde dos o más se reúnan en su nombre y declaren que Jesucristo es el Hijo de Dios. Ahí se encuentra la iglesia. En la localidad los santos expresan con su testimonio de vida, oral y por escrito que la iglesia se sustenta desde lo Alto con los manadmientos espirituales enviados por el Padre y enseñados por el Señor Jesús sentado a su diestra.
La iglesia se expresa en casas, lugares de reunión o edificaciones ya hechos. Nunca en templos pues es una enseñanaza donde el Señor nos declaró que tiene a la tierra como estrado de sus pies. La voluntad perfecta es recibir al Padre y al Señor Jesús en el corazón para:
Reinar en tu vida
Santificar tus actos
Obrar con poder
Obedecer sus mandamientos
Vivir en amor fraternal
Dar testimonio como iglesia
Dar a conocer su palabra
Salir victoriosos en el mundo
Orar por los santos
Esperar su venida
Declarar la salvación, y
Expresar con gozo de que somos parte de la eternidad por el puro afecto de la voluntad del Padre.
La iglesia es la reunión de los templos del Espíritu Santo, es la obra espiritual perfecta en el mundo físico en que nos desenvolvemos al considerarla como la casa de Dios: columnas y baluartes de la Verdad: una verdad solamente creída por sus santos. Amén.




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