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Y fueron grandemente consolados

  • Foto del escritor: Cuerpo Editorial
    Cuerpo Editorial
  • 16 dic 2017
  • 2 Min. de lectura

Un hecho poco conocido en la vida de los hermanos en Cristo es el que nos relata el Espíritu Santo en el capítulo 20 de los Hechos de los apóstoles en los versículos del 7 al 12. Es importante resaltar que el apóstol Pablo enseñaba con sabiduría y profundidades los misterios de revelados por el Espíritu Santo, esta sabiduría obedece a que el mismo Señor Jesucristo lo escogió para llevar las buenas nuevas a los gentiles.


Hoy en día sucede lo mismo a todos aquellos que se reúnan en su nombre y guardan su palabra en sus corazones, a pesar de los veinte siglos que han transcurrido sigue fresco el Espíritu Santo en los santos y mantiene a la iglesia. El apóstol Pablo nos enseña que la palabra va acompañada de poder, este es un hecho real y verdadero.


Los santos que participan en ministerio están sobrecargados de poder de lo Alto. Es un elemento que caracteriza a los que verdaderamente enseñan la palabra del Señor Jesucristo. En las reuniones establecidas en el nombre del Señor Jesucristo también se encuentra ese poder y los hermanos deben de confiar en esa verdad para interceder por todas las peticiones que pongan en el Señor Jesús.


Volviendo al relato, Eutico fue un joven que oía la disertación del apóstol Pablo. Registra la escritura que al sentarse sobre una ventana, lo rindió el sueño y cayó del tercer piso, muriendo en el acto.


En una congregación en el nombre del Señor Jesucristo hay vida espiritual y poder, la muerte no tiene parte ni suerte en la congregación de los santos. Pablo lo sabe, Pablo está lleno del Espíritu Santo y en el Espíritu Santo hay poder para vida. Pablo abraza a Eutico y dijo: No os alarméis, pues está vivo.


Este registro nos anima a seguir depositando nuestra fe en el gran Señor Jesús al cual el Padre le ha otorgado todas las potestades en los cielos y en la tierra, tengamos fe en el poder que proviene de nuestro Señor. El mundo requiere el testimonio que el que ha de venir es el que debe reinar en el corazón de los hombres de esta generación antes de que sea muy tarde. Transcribo los siguientes versículos que dieron pie a este tema.


7 El primer día de la semana, reunidos los discípulos para partir el pan, Pablo les enseñaba, habiendo de salir al día siguiente; y alargó el discurso hasta la medianoche. 8 Y había muchas lámparas en el aposento alto donde estaban reunidos; 9 y un joven llamado Eutico, que estaba sentado en la ventana, rendido de un sueño profundo, por cuanto Pablo disertaba largamente, vencido del sueño cayó del tercer piso abajo, y fue levantado muerto. 10 Entonces descendió Pablo y se echó sobre él, y abrazándole, dijo: No os alarméis, pues está vivo. 11 Después de haber subido, y partido el pan y comido, habló largamente hasta el alba; y así salió. 12 Y llevaron al joven vivo, y fueron grandemente consolados. Amén.

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