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Acusaciones de los judíos contra Pablo (Parte 1)

  • Foto del escritor: Cuerpo Editorial
    Cuerpo Editorial
  • 6 ene 2018
  • 3 Min. de lectura

Se transcribirán los siguientes textos que ponen en descubierto tretas y artimañas más oscurantistas que utilizan las religiones contra los que hablan de la palabra de Dios. Usan por principio todos los recursos y estratagemas de los hombres disponibles, con el fin de hallar culpables a los hijos de Dios que ejercen ministerio en la iglesia del Señor Jesús. En esta primera parte de dos, se verá el tema del juicio hecho contra Pablo y en la segunda parte cómo responde el Espíritu a dichas acusaciones en boca de Pablo.


El Señor Jesús no nos ha dejado solos, antes nos ha prometido que cuando seamos presentados ante la autoridad solo dejemos hablar al Espíritu Santo que mora en nosotros y pondrá a todos en el rol que el Señor ha dispuesto. El capítulo 24 del libro de los Hechos de los apóstoles dice:


1 Cinco días después, descendió el sumo sacerdote Ananías con algunos de los ancianos y un cierto orador llamado Tértulo, y comparecieron ante el gobernador contra Pablo. 2 Y cuando éste fue llamado, Tértulo comenzó a acusarle, diciendo: Como debido a ti gozamos de gran paz, y muchas cosas son bien gobernadas en el pueblo por tu prudencia, 3 oh excelentísimo Félix, lo recibimos en todo tiempo y en todo lugar con toda gratitud. 4 Pero por no molestarte más largamente, te ruego que nos oigas brevemente conforme a tu equidad. 5 Porque hemos hallado que este hombre es una plaga, y promotor de sediciones entre todos los judíos por todo el mundo, y cabecilla de la secta de los nazarenos. 6 Intentó también profanar el templo; y prendiéndole, quisimos juzgarle conforme a nuestra ley. 7 Pero interviniendo el tribuno Lisias, con gran violencia le quitó de nuestras manos, 8 mandando a sus acusadores que viniesen a ti. Tú mismo, pues, al juzgarle, podrás informarte de todas estas cosas de que le acusamos. 9 Los judíos también confirmaban, diciendo ser así todo.


Los judíos de esa época se sometían a Roma, y aunque no les gustaba la injerencia de las autoridades romanas en sus asuntos religiosos, los acusadores de Pablo ignoraban que el apóstol Pablo era ciudadano romano y por consiguiente él había apelado a ser enjuiciado conforme al derecho romano. Con todo esto, no les importó seguir su causa bajo los edictos de los romanos y aun de inculpar al tribuno Lisias de haber intervenido para ser juzgado por las leyes judaicas.


El motivo de la acusación es en la competencia judía y mencionándole como plaga consistía en:

Ser promotor de sediciones entre los judíos por todo el mundo.

Ser cabecilla de la secta de los nazarenos.

Intentar profanar el templo.


Hoy estas acusaciones continúan vigentes por parte de las religiones del mundo hacia los hombres que llevan la sana doctrina del Señor Jesucristo, el sistema mundial que está preparando el enemigo de Dios. Ha conjuntado un consejo mundial ecuménico denominado “de las iglesias” para estandarizarlas, controlarlas y mantenerlas en su dominio, y sólo quedan restos de la congregación que viven para testimoniar de las riquezas inescrutables de Jesucristo.


En todo hay propósito de Dios y mientras el Espíritu se desenvuelva en Filadelfia estamos protegidos de todas esas aversiones que fragua el sistema mundial en contra de los hijos de Dios. El capítulo 24, aun cuando no es muy extenso relata que cuando el Señor Jesús determina algún propósito se hará conforme a su voluntad. De una vez por todas, los creyentes judaizantes deben de comprender que los judíos, al igual que las religiones del mundo odian y aborrecen a los miembros de la iglesia del Señor Jesús establecida en toda la tierra. Jesús viene por su iglesia: sigamos separados del mundo. Amén.

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